Analizamos a fondo la derrota de Boca ante Huracán
Kudelka armó un partido cerrando líneas, complicando la falta de creatividad ofensiva de un Boca al que le costó generar situaciones de gol. Lo analizamos en profundidad.

Kudelka mantuvo su 4141 con un bloque compacto que cerraba espacios, alternando la presión alta con la espera en bloque medio. Battaglia volvió a un 4312 con Romero de enganche y Villa-Orsini de puntas.
Boca buscó empezar presionando alto. Con Romero sobre Fattori y los puntas con los centrales. Y forzó a Huracán a jugar largo o perderla. Pero perdió segundas jugadas en el juego aéreo que le ganaban las proyecciones de los laterales.
Si Fattori se metía entre centrales se llevaba a Romero y liberaba a los laterales que se sumaban al medio y le ganaban el ancho del terreno a Boca.
Con la pelota, en ese 4312, Boca perdió capacidad de pase al abrir demasiado a Pol. Porque Ramírez no ofrecía pase entre líneas y se amontonaban jugadores para salir del fondo detrás de la línea de la pelota.
Cuando Huracán no presionaba, cuando se tiraba atrás en bloque medio, faltaban pases entre líneas y una conducción más clara para romper ese bloque cerrado. Sólo algunos pelotazos de Romero lo lograban.
Entonces Battaglia mandó a Romero a retroceder por derecha en una especie de 4-4-2 que con la pelota se podía ver como 4-2-2-2 con Pol-Campuzano de doble cinco y Romero-Ramírez por delante.
Boca liberó a Fattori, que seguía entre los centrales, bajando la altura de la presión y quedando en un bloque medio, pero ganando amplitud en el mediocampo.
Y también mejoró en salida, porque Romero no tenía que bajar tanto a buscarla, ya que Pol se la alcanzaba con mayor facilidad. Mejoraron en salida también Campuzano, Cali, Rojo, cuando Pol fue el que ordenaba ese lugar.
Acá una salida muy buena del fondo, con paciencia, rompiendo líneas. El problema de Boca era de 3/4 para adelante, cuando no encontraba soluciones y terminaba en centros poco efectivos.
Vemos en salida con pelota como Romero se cerraba de enganche, dejando libre la banda derecha, donde el que pasaba era Advíncula.
Y acá como Ramírez y Romero jugaban por delante del doble cinco, más cerrado Oscar, ambos iban desde afuera hacia adentro dejando la banda a los laterales.
El segundo tiempo empezó con Boca siendo protagonista, metiendo de a poco a Huracán cada vez más atrás, pero con las mismas limitaciones para crear ocasiones de gol.
Esto es casi inmediato a lo anterior. Boca lograba llegar a desbordar, recuperar en mitad de cancha y volver al ataque. La falla era cuando se acercaba al área y se terminaban las ideas.
Pero incluso antes del gol de Huracán, Boca empezó a sentir el apuro. Con ’35 por delante y la hinchada a puro éxtasis varios jugadores empezaron a cometer errores no forzados, sólo por apurarse.
Para ese momento habían entrado Vázquez por Villa y Zeballos por Ramírez. Villa había sido delantero, nunca tuvo que volver con laterales, pero no encontró nunca el partido. Casi siempre de espaldas, sin buenas diagonales, no aportó y participó muy poco: 9/12 pases, 0/1 gambeta.
Ramírez fue otro casi sin participación. Un mapa de calor que lo muestra como un volante creativo por izquierda pero sin mucha movilidad ni peso cerca del área. No logró casi nunca romper con conducciones ni recibir a la espalda de los volantes del globo.
Entonces como de la nada el gol de Huracán. Lo que muestra que Boca no es hoy confiable, porque en cualquier momento le pueden hacer un gol con poco, con cualquier centro. Y eso terminó de maximizar las dudas.
Para ese momento se vio la rebeldía de Zeballos. En jugadas en su mayoría individuales, y eligiendo mal la finalización (0/5 en centros), igual metió varias gambetas imparables y rompió el cerco defensivo a puro talento.
Pero Boca se había volcado absolutamente hacia la izquierda, juntando ahí a Zeballos y Romero, que retrocedió como interno por esa zona, y sin extremo derecho. Entonces entró Medina por Campuzano, dejando a Pol de 5 y buscando juntarse con Advíncula por derecha.
Pasaron los minutos y Boca se repetía en centros sin claridad, e iba perdiendo impulso e intensidad. Se desinflaba ante la imposibilidad de crear situaciones. Battaglia mandó a Salvio por Cali en el final, cerrando a Sández que con la presencia de Zeballos ya no subía tanto.
Así y todo Boca terminó sin tiros al arco. Sólo una de Vázquez al travesaño ganando una pelota perdida en un rebote. Ya se había fundido Romero, y habían mandado dos a tapar al Changuito. Y no quedó ni el impulso de ir con determinación a buscar el empate con enjundia.
Quizás lo más preocupante sean dos puntos:
1-El equipo no es confiable. En cualquier momento puede recibir un gol, especialmente en los centros.
2- El apuro pesó en las cabezas y generó errores no forzados, aún a los ’10 del 2° tiempo.
Por eso, Boca no pudo sostener el dominio posicional que generó en el segundo tiempo y forzar el error rival que a veces, aunque con poca creatividad, llega por pura insistencia.



