Nos habíamos olvidado

Puteamos hasta que Carlitos pateó su penal. Y ahí empezamos un viaje con el destino más maravilloso: ganarle a River

Fútbol: no lo entenderían los de afuera. Cómo van a entender si ni siquiera nosotros sospechamos cuánto íbamos a festejar en los penales mientras puteábamos a todos -jugadores, cuerpo técnico y más- un segundo antes del final del partido. No existe raciocinio capaz de adivinar que esa indignación se convertirá en un desborde de alegría apenas nueve penales más tarde. Solamente el fútbol es capaz de entregarnos ese sinfín de emociones. O será que estábamos tan desacostumbrados a ganarle a River que hasta nos habíamos olvidado de creer. Y fueron ellos, los benditos penales, los que nos devolvieron el alma al cuerpo. Por el “papelón” de ayer, pero más que nada por todos los años de sufrimiento. Porque el hincha sufre. Y por fin alguien tomó nota y vino a rescatarlo. Con paciencia, con la buena estrella de ganarles sin mirarlos en los anteriores campeonatos. Y el viernes, cuando el choque estaba ya a la vuelta de la esquina, aparecerse en la práctica para sentenciar lo que el hincha sabe, quiere y necesita: “HAY QUE GANAR”. Como sea, cuando sea. Y se ganó, misión cumplida. ¿Van a la historia? De ninguna manera, sería una falta de respeto. Pero bien lo graficó Izquierdoz tras el partido: “Si perdíamos, no podía bancarme más eliminaciones”. Cali querido, antes de irte, como buen capitán que sos, no podías dejarnos al resto con nosotros. Te los llevabas. Bueno, no pasó. Ganó Boca señores, los jugadores ahora tienen otra vida en el club. Nosotros tuvimos una noche feliz de verdad, incluso la tuvieron los hinchas amantes del buen juego, esos que de tanto salir afuera a mirar sistemas tácticos y manchesters se habían olvidado de lo lindo que es el fútbol. El de verdad, el que irradia alegría popular y eterna cada vez que Boca le gana a River.

Gonzalo Suli

Periodista. De Cadena Xeneize para el mundo. Jefe de redacción de www.cadenaxeneize.com

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