“NI RELLENO, NI CONSUELO”

HAY UN TÍTULO EN JUEGO.

La historia de Boca manda. No hay espacios para miradas de desprecio en cuanto a competencias se trata.
BOCA DEBE INTENTAR GANAR TODO.
Y este torneo, bautizado a mitad de camino como la COPA MARADONA, también entra en esa misma lógica. La de toda la vida.

A todos nos golpeó la derrota y nos dolió la forma en la que el equipo no supo estar a la altura del compromiso.
La Copa Libertadores, nuevamente, nos lleva a una inevitable sensación de frustración.
Es verdad. Tan dura la eliminación, como exagerada la magnitud que, en cada año que pasa, se le da desde los distintos sectores a cada derrota de Boca en tramos finales de la copa más deseada de América.
Algo impulsado por parte interesada del periodismo y que, en general inocentemente, se compra en la sociedad futbolera global y en la vida interna de Boca en particular.

NADIE DESCONOCE QUE LA FINAL vs BANFIELD ES, EN COMPARACIÓN, UN PREMIO MENOR.
Absurdo es discutir eso.
Pero ello no implica que en San Juan se pueda tirar como desecho la chance de conseguir un título. Uno más en el palmarés. Como lo contarían todos.
¿Por qué para Boca debiera ser distinto?

Resulta que ya mansamente nos acostumbramos en los últimos tiempos a aceptar que, si Boca gana, el triunfo es de bajo vuelo. En cambio, si la derrota llega, será el registro de un nuevo desastre futbolero.
Yo no compro. No lo entiendo, ni lo acepto.

“Al hincha de Boca no le importan los títulos locales”, dicen algunos que siguen creyendo ser los reyes del pensamiento ajeno.
Los mismos que, a punto de ser bicampeones del fútbol argentino en la Era Guillermo, afirmaban que “nadie festejará”, por haber perdido vs River la supercopa argentina (copa de cuarto valor en trascendencia).
La respuesta del hincha llegó, rápida e impiadosa, para los genios analistas del sentimiento tribunero. En la madrugada de un día de semana, miles y miles de bosteros explotaron La Bombonera para celebrar su nueva estrella.
Y lo mismo ocurrió, ya en el ciclo Alfaro, cuando en Mendoza se consagró por penales ca Central. Aquella fue la 68. Luego, en marzo de 2020, en el firmamento Xeneize se iluminó en un festejo inolvidable, la 69.

El compromiso de todo Boca, para esta nueva chance que se presenta frente a Banfield, es lograr ese objetivo. La posibilidad de sumar otro título.
Claro, no tendrá el lustre de una Libertadores.
Pero a esta Copa Maradona, la JUGARON TODOS, y los que llegaron hasta el final son BOCA Y BANFIELD.
En el camino quedaron, por ejemplo, tres DTS de equipos grandes, entre otros.
Sí, en “la copita que no le importa a ninguno”.

Que no te cuenten el cuento.
La historia vs Santos fue dura y, desde el lunes, seguramente traerá consecuencias para quienes no entendieron lo que se estaba jugando.
Pero, si Boca gana, no será ni relleno ni consuelo de nada.
Será un título. El 70.
Y el pueblo bostero lo espera con los brazos abiertos.

Marcelo Gonzalez

Papá de Ciro . Socio de Boca. Periodista. 22 años siguiendo y comentando los partidos de Boca por Radio Cristal de Entre Ríos.  Comentarista y Director Periodístico de Cadena Xeneize.

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