Y HABIA QUE MANTENER A LOS ONCE…

De alguna manera teníamos razón, o tenía… Esto de mantener un once titular, con retoques que sean obligatorios, pero darle la confianza a once, doce o trece jugadores, es importante. Porque a partir de esto se puede construir algo importante. Quizás no sea del gusto de todos, aunque debemos reconocer que mantener un equipo es fundamental, y me remito a los resultados.

Cuando jugar con Central Córdoba era como ir al Camp Nou para enfrentar al Barcelona; o ir al infierno de Santiago del Estero, era simplemente una tarea imposible de concretar. Era el peor de los adversarios y Boca se paró con tranquilidad, sabiendo lo que cada uno tenía que hacer. Así el equipo se trajo una goleada a favor y con la ilusión intacta.

Sigo pensando que hoy Tevez es una carga para el equipo. Quizás me contradiga, porque defiendo a este once que incluye a Carlitos, quien fue figura, hizo dos goles y pudo hacer uno más si acertaba con el penal. Pero también quiero reconocer la “advertencia” de Esteban Sánchez, compañero de Cadena que rescató como importante el rol que podría cumplir Tevez en este partido.
En parte fue bastante extraño el planteo del local, porque con la ambición de buscar el error defensivo de Boca, terminaron por desnudar sus propios defectos. Es como que Central Córdoba se creyó de ante mano que era el verdugo, que iba a golear, y se encontró con la triste realidad que como equipo y en individualidades, está lejos del “equipito” que iban a enfrentar. Y de paso le mandamos saludos a Herrera (Jonathan, delantero que en la previa se declaró de River y anunció que no iba a cambiar su camiseta por una de Boca), que siga jugando porque necesita mejorar. De onda…


Y Boca fue más, mucho más. Si lo miramos con respecto al rival de turno, fue mucho más. Si comparamos rendimientos del equipo un partidos anteriores, podemos decir que fue un poco más.
Ahora escucharemos que Boca no le ganó a nadie, que el cuarto gol estaba viciado de nulidad, que a Boca lo ayudan, y del otro lado van a salir a decir que necesitan estar con la guardia alta y toda la mala leche que se ha desparramado sobre Boca, paradójicamente, en los últimos seis años.
Pero eso ya será un problema de los que cuestionan. Nadie dirá que River, este fin de semana, tendría que haber terminado su partido con dos hombres menos. Y bueno… dale que va.


Boca ganó, mostró convicción. Tal vez no tanta solidez como nos gustaría, pero sí tuvo la idea clara, y hubo una mejor conexión del medio hacia adelante. Con y sin espacios. Aún falta y mucho. Pero si se sigue respetando los tiempos, como pedí en la nota anterior, entonces sí podemos tener algún tipo de ilusión. Y no pasa por ganar este campeonato o salir campeones sí o sí de la Libertadores. Se necesita tiempo para que esas conquistas lleguen solas y no “obligadas”. Que decanten, como sucedió en la gloriosa época de Bianchi. No es cuestión de comparar porque serán cosas incomparables, pero sí se nota que -con mejor o peor resultados- los jugadores saben qué hacer.

Marcelo Rodriguez

Periodista de Crónica. Las opiniones son personales. Autor de Con alma y corazón, el fenómeno Boca Bianchi.

Articulos relacionados

Botón volver arriba