Por una cabeza…

Cuando Boca le ganó a Argentinos, escribí que vi un equipo con carácter. No que pega, no que se vuelve loco; pero sí que, cuando las cosas no le salen desde lo futbolístico, empieza a dar batalla hasta volver a manejar el partido.

Fue un atributo que resalté por sobre todas las cosas en aquel choque. Hasta ese cotejo era evidente que a pesar de la inferioridad del rival, cualquier “zapateo” emparejaba las fuerzas y Boca se dejaba emparejar.

Tras el encuentro por la Superliga, Boca debía enfrentar a Cruzeiro, un conjunto que como se vio, no es inocente… no son giles… Son ordenados, se mueven en bloque y saben lo que quieren dentro del campo de juego. Y frente a este rival, Boca hizo lo que pudo cuando doblegó el esfuerzo del adversario, y puso carácter cuando en el segundo tiempo Cruzeiro comenzó a dominar las acciones. Volvió a equilibrar. Sin resignar su forma o su estilo, pero sí con rebeldía, que es eso un poco lo que siempre se le reclamó a Guillermo, que sus equipos tienen un solo argumento.

Esto de jugar a lo Boca, o como Boca debe jugar, se repitió. Fueron dos partidos consecutivos con lo cual uno podría ya entender que esto quedó en el ADN de los titulares. Ojalá, porque ahora viene otra parada difícil.

Pero a este carácter nuevo, que estreno hace apenas unos días, se derrumbó con lo sucedido con Andrada. No podemos disociar  Boca con Andrada. Porque el arquero le dio confianza a una línea de cuatro que ahora no duda tanto como antes. Cierto que la presencia de Izquierdoz le dio mucho al equipo, es lo más parecido que vi a Rolando Schiavi… Y como unos le dan a otros, definir quién da más o quién da menos, o como se concreta este círculo virtuoso, es difícil de evaluar.

La baja de Andrada es sensible, impredecible y creo que, lamentablemente, ese crecimiento de carácter que tuvo el conjunto ante la adversidad, si no se contrapone con esta ausencia inesperada.

Queda en manos de un Agustín Rossi que no tiene “antecedentes” buenos en cuanto a su personalidad. No parece ser un rebelde; no parece ser un tipo que redobla la apuesta cuando va perdiendo. Al contrario, como que se asocia al fracaso. Un análisis antojadizo podrán decir; pero es lo que desprende lo poco que deja trascender de su persona, sin querer entrar en otras cuestiones personales, ya que este no es el ámbito para hablar de las mismas.

La baja en el arco no será gratis… Eso es seguro… Ya nada es gratis.

Marcelo Rodriguez

Periodista de Crónica. Las opiniones son personales. Autor de Con alma y corazón, el fenómeno Boca Bianchi.

Articulos relacionados

Botón volver arriba