Nadie mira el fondo del pozo

¿Habrá sido, tal vez, que el hincha le dio más importancia al choque con Barcelona, que el mismísimo plantel y cuerpo técnico? ¿Será que los sentimientos de las partes transitan caminos diferentes? ¿Será que, como dicen algunos, esto es por plata… vos te amargás y los dólares se los llevan ellos? ¿Será que la diferencia con Barcelona fue tanta que nos abrumó? ¿Será que no aceptamos semejante diferencia? ¿O será que en mayor o menor medida, nosotros mismos somos culpables de este abismo entre unos y otros?

Daniel Angelici dijo que los presupuestos arman los planteles. En parte es verdad y en parte no. Con billetera gorda (Tapia dixit), es fácil tener buenos jugadores. Barcelona gasta en un libro de pases lo que Boca lo hace en cinco años. Pero (siempre hay un pero), la suma de nombres no hacen a un equipo. Y en esto también el Barsa nos sacó un campo de distancia.

Lo más llamativo, por lo menos para quién escribe esto, fue que los jugadores del Barcelona hacen sencillo lo que era patrimonio nuestro: la técnica. Un futbolista del Barsa, para la pelota y en el mismo movimiento da el pase; cuando para un balón, queda a centímetros del pie. En cambio, un jugador de Boca necesita dos toques para controlar y ni hablar de jugar a un toque, porque la pelota se va a cualquier lado.

Y otra cosa más me sorpendió: la diferencia de dinámica. Mejor dicho, el Barcelona tenía dinámica de presión, marca y ataque y Boca apenas apretó los primeros diez minutos (que le dio resultados), y después desapareció.

Supongo que ante semejante panorama, Guillermo habrá vuelto al país con algo en concreto. Tal vez, cambiar los entrenamientos. Abandonar el típico cuatro contra cuatro, fútbol en espacios reducidos y buscar alternativas. Que los jugadores se acostumbren a no caminar la cancha y ser opción de pase de su compañero más cercano.

En fin… Recuerdo los entrenamientos de Bianchi, que eran muy distintos a estos o, por lo menos, lo que se puede ver de las prácticas de Guillermo. Quizás, la hora y media de trabajo no alcance y se necesite hacer algo más. Sin matarlos desde lo físico, pero sí ayudar a los jugadores desde el pedido mínimo, que es saber parar una pelota.

El Barsa nos dio una potente linterna para que podamos ver qué hay en el fondo del pozo; nuestra tarea será abrir bien los ojos.

Marcelo Rodriguez

Periodista de Crónica. Las opiniones son personales. Autor de Con alma y corazón, el fenómeno Boca Bianchi.

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