El mejor resultado

Arrancó mal la noche, pero no para Boca sino para ambos equipos. A la lluvia constante y molesta de golpe se le sumó un frío glacial provocado por el fuerte viento capaz de mover una pelota sumergida en un charco. De golpe, el estado del campo de juego y el trámite del partido entraron en una nebulosa que sumaba un ingrediente inesperado a minutos de un cruce que llevaba más de dos meses marcando en el calendario.

Sin embargo, Boca salió con todo a ganar. Logró el tranquilizador gol que abrió el encuentro tras un rebote pescado en la puerta del área chica por ese animal con olfato e instinto asesinos de cara a la red llamado Wanchope Ábila. Sucedió tras un tiro libre que Edwin Cardona supo colocar donde debía hacerlo para generar mucho peligro en apenas la primer aproximación sería al arco rival.

Tras el 1-0, el partido sí entró en un terreno más áspero, conveniente al juego de Libertad que -con poco- se sintió a gusto en la fricción y tuvo en un un par de aproximaciones no muy elaboradas un empate que tampoco hubiese merecido.

Los méritos de Boca en ese primer tiempo tuvieron que ver con la acumulación de jugadores ofensivos y de buen pie, ahora agrupados con más lógica que en el pasado más reciente: Zárate -sin haber tenido una buena noche- parece hecho a la medida de este equipo. Su sociedad con Cardona promete. Justamente el colombiano parece más acomodado con este esquema, donde en ataque se ve más acomodado que en el lejano extremo donde debía estacionarse con el 4-3-3. No obstante, se lo vio en la mejor forma física desde que llegó al club, lo cual ayuda al equipo porque ganó en retroceso. Por último, al lado del acostumbrado trabajo de Barrios se va agigantando la figura de un Pablo Pérez cada vez más dueño del equipo, solidario e inteligente en defensa y armador en ataque con sus socios.

El 2-0 estuvo fuera de contexto, tras un ataque rápido que Zárate pudo definir de manera impecable, bien con su sello, para empezar a ganarse el amor de los hinchas. Y llegó el segundo tiempo. Allí al equipo le tocó sufrir más, sobre todo con los problemas que resultan del arriesgado esquema, dentro de un equipo cuyos movimientos defensivos no están para nada aceitados. Así, en la última parte Libertad tuvo pelotas paradas, jugadas a espaldas de los laterales (más que nada en Jara) y Guillermo tuvo que meter el -prácticamente- único cambio al hacer ingresar a Nandez por Mauro faltando 15 minutos, para cerrar un resultado que ya era arriesgado intentar abultar.

La garantía, de todos modos, no fue tal si tomamos los últimos cinco minutos de juego, cuando el equipo paraguayo pudo descontar más de una vez: una pelota suelta en el área que pudo ser despejada en última instancia y la sorpresa final: el remate de Leiva desde media distancia que Andrada alcanzó a tocar con sus dedos y el travesaño despejó para que Boca pueda terminar con el arco en cero de cara a la revancha.

El resultado es bueno, mejor todavía si se tiene en cuenta el clima. Pero Boca aún debe varias materias en cuanto a confiabilidad. Y esa certeza de que un 2-0 de local es un buen marcador, la darán solamente el rodaje y la versatilidad que muestre el equipo en las distintas situaciones que le toque enfrentar.

 

Gonzalo Suli

Periodista. Cubriendo Boca para Cadena Xeneize y Pintado de Azul y Oro. Jefe de redacción de www.cadenaxeneize.com

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