La tarea será pasar de las estrellas al equipo

Con las reservas del caso, por ser el primer encuentro de pretemporada, podemos vislumbrar cuál será el juego de Boca en este semestre. La apuesta es clara: atacar y después vemos. Las compras, el juego, el despliegue de los jugadores dejaron ese mensaje. Claro, para esto, tendrá que tener en cuenta un jugador como Barrios, por más que el presidente haya dicho que Pablo Pérez es más completo, hasta desestimando la capacidad del colombiano. Y necesitará de centrales despiertos… El primer gol no puede ser aplicado a la falta de fútbol. Sí a la falta de rapidez mental, y que en Goltz no es la primera vez que esto sucede. Como que se entrevera con la pelota y no tomó la decisión antes de recibir el balón. El segundo tanto de los colombianos, digamos, distracción. Aunque parezca una cuestión estructural en Boca, no pareció ser un error “global”, si no individual ya que Almendra largó su marca o, mejor dicho, nunca se le pegó para incomodarlo siquiera.

Para empezar vamos a destruir algunos mitos, como el que dice que de diez pelotas aéreas ocho son goles. Promedio que no es así.

Por eso, hablar de un Boca lleno de estrellas conlleva a la concreción de un equipo. Eso de lo que tanto se habló durante el Mundial y que como consecuencia lógica se trasladó al juego doméstico. Boca tendrá que armar, en eso tan bueno que mostró del medio hacia arriba, un concepto general. Que abarque no sólo a los cuatro de adelante, si no que sea un equipo que le dificulte al máximo la posibilidad al adversario de llegar al gol.

Independiente Medellín buscó sin fortuna, la pelota cruzada a la espalda de uno de los laterales. Y esto será un esquema táctico que Boca va a tener que enfrentar muy seguido ante la presión que ejerce en el medio. Deberá estar atento a esta cuestión, porque en el retroceso, cuando el rival avanza lentamente con la pelota, los espacios parecen bien cubiertos.

Fue el primer partido, insisto, con las limitaciones del caso. La intención está a la vista. Los niveles individuales van a dar finalmente, cuál es el once titular porque, por lo visto en esta primera muestra, ni siquiera Pavón tiene su condición de titular asegurada.

El camino, aunque parezca mentira, es largo. Guillermo deberá armar un equipo temible en ataque (como lo es) y temible en defensa (como aún no lo es). Mientras tanto, la tarea más importante: la administración de los egos y dejar bien en claro cuál es el mensaje de puertas para adentro. Deberá dejar de lado caprichos, algo que es detectado con facilidad dentro de un plantel y deberá darle vuelo al mejor. Y el “peor” deberá colaborar.

Bianchi dijo una vez: “El equipo titular lo arman los propios jugadores”. No, no al estilo Sampaoli. Es al estilo del compromiso de todos y para todos.

 

Marcelo Rodriguez

Periodista de Crónica. Las opiniones son personales. Autor de Con alma y corazón, el fenómeno Boca Bianchi.

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