Un triunfo necesario ante Instituto para tomar aire

Boca necesitaba ganar. Sin excusas, sin matices. Y lo hizo. En La Bombonera, el equipo se impuso 2-0 ante Instituto de Córdoba y cortó una racha incómoda de empates que empezaba a pesar. No solucionó todos sus problemas —ni cerca—, pero al menos volvió a lo básico: sumar de a tres y seguin en zona de clasificación.
Un triunfo necesario para acomodarse en la tabla
El resultado le da aire a Boca en el tramo final de la fase inicial del campeonato. Hoy está dentro de los ocho, objetivo mínimo e innegociable. Pero que nadie se confunda: esto no es un punto de llegada, es apenas un respiro.
El equipo tuvo pasajes de buen fútbol, sobre todo en ataque, y ganó con justicia. Aunque, fiel a su versión 2026, también dejó momentos de zozobra que podrían haber cambiado la historia.
Tomás Aranda, el pibe que cambió el partido
El quiebre llegó temprano en el segundo tiempo. A los cinco minutos, Tomás Aranda agarró la pelota en el borde del área, metió un quiebre de cintura de esos que no se enseñan y definió con clase para el 1-0.
Golazo. De los que se gritan con alivio y con ilusión.
Fue su primer tanto en Primera y no pudo ser mejor: clave para destrabar un partido que venía complicado. A partir de ahí, Boca encontró espacios y confianza.
Boca lo liquidó rápido… y después volvió a sufrir
A los 12 minutos del complemento, Boca amplió la ventaja y prácticamente cerró el partido. En un contexto ideal, eso debería significar control total. Pero no.
Porque este Boca tiene una constante: siempre sufre.
Aun con Instituto sin proponer demasiado, apostando a la contra y cediendo la posesión (que rondó niveles altísimos para el local), el equipo volvió a mostrarse frágil atrás. Cada avance rival generó dudas. Cada error, una alarma.
Defensa en crisis: el gran problema de Boca
Si hay algo que preocupa —y mucho— es el rendimiento defensivo. No es un detalle, es un problema estructural.
El nivel de Ayrton Costa fue muy bajo. Errores no forzados, duelos perdidos y una inseguridad que ya no es novedad. Lo que antes era solidez, hoy es un punto débil.
Y no está solo:
- Marcelo Weigandt sigue sin ofrecer garantías.
- Lautaro Blanco aportó poco en ataque, algo clave en este sistema.
- El funcionamiento colectivo de la línea defensiva es directamente flojo.
La conclusión es clara: Boca defiende mal. Y contra rivales de mayor jerarquía, eso se paga caro.
El VAR salvó a Boca… y Marchesín dejó dudas
Instituto llegó a descontar, pero el gol fue anulado por offside tras revisión del VAR. Correcto. Pero la jugada expuso otra vez la fragilidad defensiva.
Y como si fuera poco, apareció otro foco de preocupación: Agustín Marchesín salió lesionado. Antes, había protagonizado un error grave que casi termina en gol.
Si la lesión es muscular (posible ingle), Boca podría perder a su arquero titular en un tramo clave.
Su reemplazante, Leandro Brey, no transmitió seguridad en los minutos que jugó. Falta de ritmo, dudas en salidas… un combo peligroso.
De mitad de cancha hacia adelante, hay motivos para ilusionarse
No todo es negativo. Boca mejoró en la generación de juego. Hay una idea más clara:
- Milton Delgado volvió a destacarse como el más regular.
- Leandro Paredes aportó jerarquía y claridad.
- Miguel Merentiel, pese a errar, fue siempre una amenaza.
- Adam Bareiro participó en el circuito ofensivo.
Boca genera situaciones. El problema es que no siempre las convierte y, peor aún, no logra sostener la ventaja sin sufrir.
Lo que viene: calendario exigente y sin margen de error
Después del parate por fecha FIFA, Boca enfrentará una seguidilla brava:
- Talleres en Córdoba
- Debut en Copa Libertadores ante Universidad Católica en Chile
- Independiente en La Bombonera
- Barcelona de Ecuador
- Y el superclásico ante River
Un combo que no perdona debilidades.
Conclusión: ganó Boca, pero el problema sigue ahí
Victoria necesaria, sí. Tranquilidad momentánea, también. Pero Boca sigue siendo un equipo partido: mejoró mucho en ataque y empeoró en defensa.
La aparición de Aranda ilusiona. El funcionamiento ofensivo da señales positivas. Pero si no corrige atrás, todo lo bueno que genera adelante puede quedar en nada.
Porque en el fútbol, como en la vida, podés tener talento… pero si no defendés bien, tarde o temprano lo pagás.
Eso sí, mientras tanto, Boca ganó. Y cuando Boca gana, ya se sabe: todo es un poco más fácil.



