Opinión: «El VAR, un mal cardíaco»

Cada decisión del VAR se convierte en una película de suspenso, que lleva a episodios de tensión o estrés emocional con liberación de adrenalina y noradrenalina, lo que provoca palpitaciones, taquicardias, arritmias, hipertensión arterial. 

El fútbol es un invento de los ingleses que fue llevado a sus colonias. Con los años, se convirtió en una pasión que une a multitudes detrás de una pelota, pasando a ser más que un juego.   

Los italianos lo llaman “Lo Tutto Rosa della Vitta“,  una explicación de un deporte en el que los tifosi o hinchas encuentran un refugio a las desgracias cotidianas de su vida. 

El fútbol no es solo el juego en sí, los 90 minutos, el aliento, el insulto sin razón, el grito de gol que te enmudece por varios días, también es el encuentro con los que sienten lo mismo que vos, la previa, el post partido, las cargadas hechas y las recibidas. Porque acá todos somos técnicos, jugadores profesionales de buen pie, goleadores, árbitros y hasta del servicio médico  

Todo parecía bien hasta acá, con las injusticias propias de un deporte manejado y jugado por hombres y mujeres.

Hasta que un día el italiano Mauro Tassotti le aplicó un codazo a Luis Enrique en un España-Italia durante el Mundial de Estados Unidos, en presencia del ingeniero Antonio Ibañez de Alba, quien tuvo la idea inicial del VAR, que fue patentado por Mario Conde.  

 

El VAR es de origen español y no es cuento de gallegos. Vino para terminar con las injusticias del deporte pero  terminó siendo un método supremo de engaños y corrupción, amparada por una imagen televisiva, la que puede ser manipulada a su merced. 

Esto tiene un efecto en los clubes, los cuales son perjudicados, no solo en lo deportivo sino también en lo económico. 

Además del efecto en sus hinchas, ya que cada decisión del VAR se convierte en una película de suspenso, que lleva a episodios de tensión o estrés emocional con liberación de adrenalina y noradrenalina, lo que provoca palpitaciones, taquicardias, arritmias, hipertensión arterial. 

La descarga emocional está limitada por una pantalla que no la recibe. Otra condición sería con presencialidad en los estadios, donde cada uno de los perjudicados pueda expresar su malestar sin miramientos. Hoy es solo digerir ese evento, provocando además síntomas digestivos como acidez, reflujo y dolor epigástrico agudo asociado a que los partidos son vistos consumiendo alimentos altos en calorías y bebidas con alcohol. 

El ya conocido sistema nervioso autónomo o cerebro digestivo está muy afectado por eventos emocionales. Esto no termina con el pitazo final sino que se extiende en cada repetición de jugadas tanto en redes como en la TV y el evento principal, aunque no provoca el efecto inicial sino pequeños efectos accesorios. 

Estamos en un momento muy importante, HAY QUE FRENAR ESTE DESPROPÓSITO, que en nuestro país no se implemente un sistema turbio viciado por la mano del que lo maneja. 

Háganlo por el fútbol, háganlo por nuestros corazones. 

 

Ruben Mingroni

La medicina y Boca Juniors son mis dos pasiones. Papa x 2. Columnista de medicina en Cadena Xeneize.

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