“Nadie me va a quitar haber jugado con la 10 de Boca”

El que lo dice es Claudio Dykstra, quien disputó más de 100 partidos en la Primera durante la década del 80.

Le tocó debutar en la Primera de Boca cuando el club empezaba a padecer los problemas económicos que se generaron tras la aventura de contratar a Diego Maradona. Claudio Daniel Dykstra, que llegó a la institución a los 9 años, le puso el pecho a la responsabilidad y aportó toda su habilidad en épocas de vacas flacas. “Soy categoria 61, muchos llegamos a Primera. Catorce jugadores firmaron primer contrato”, empieza a relatar el “Flaco” de Wilde en diálogo con Conectados X Boca, que se emite todos los días por Cadena Xeneize.

“En mi debut entré por Marito Zanabria, que después fue nuestro técnico. Fue en el Nacional 82  (14 de marzo, 0-0 contra el Pincha en La Plata). A mí siempre me compararon con Marcelo Trobbiani porque me gustaba pisarla, tenerla. Siempre está la nostalgia, los recuerdos, estuve 20 años en Boca, toda una vida”, indica un verborrágico Dykstra.

“La gente siempre fue impresionante, no peleábamos el campeonato, tampoco el descenso.  Pero siempre supe lo que era Boca,  fui alcanza pelotas en la época de Lorenzo. Viví todo el Mundo Boca. Y siempre tuve el afecto de todos, dirigentes, empleados, técnicos. Pero nos tocó una etapa muy complicada, hubo que pasarla. Jugamos de local en la cancha de Sarmiento de Junín. Le pusimos el pecho, no salimos campeones como los de ahora, pero lo nuestro es valorable”, agregó.

“Ahora no es tan duro como antes para los habilidosos. Este fútbol hubiese servido mucho más para mí juego”, analizó.  “Esta época es Disney, ahora Boca es Disney. Muchos de los jugadores actuales no saben toda la historia de Boca, hubo campeones y hubo muchos problemas. No se pueden comparar las épocas.  Pero nunca hay que decirle no a Boca. A los jugadores actuales les diría que de Boca no se tienen que ir nunca. Tienen que darse cuenta que están en el más grande. Aunque Boca no es fácil”, confesó.

Gareca y Ruggeri se fueron de Boca a River…

“No hubiese actuado como Gareca y Ruggeri en ese momento. Ahora que soy representante lo veo diferente. Creo que no tuvieron alternativas. Yo nunca pensé en irme y eso que Di Stéfano me quiso llevar al Valencia”

Era muy complejo jugar en esa época…

“Mirá, en el año 84 en La Bombonera no había luz, no había agua. No cobrábamos. Fue muy duro hasta que aparecieron Alegre y Heller, ahí se fue encaminando el club.  Heller era derecho pero muy duro para negociar. Tuve una relación muy buena. Pero mis contratos siempre fueron difíciles con él.

Dykstra estuvo en el club hasta la temporada 1987/88 y en esos casi 6 años jugó 111 partidos y convirtió  8 goles (el que quedó en el recuerdo del hincha  fue la vaselina a Atlanta en la cancha de Independiente).

La charla (porque la entrevista mutó en eso) abarcó muchos temas pero siempre con el eje en su Boca. “Boca fue todo en mi vida. Hubo cosas lindas, amargas, ingratitudes. Pero me llevo todas las cosas indas. Nadie me va a quitar que jugué con la 10 de Boca y más de 100 partidos. Por eso La Bombonera es mi casa, como dice Román. Voy y me siento así”, nos cuenta.

“Yo entraba a La Bombonera y siempre estaba llena. Era algo normal. Cuando me fui de Boca y vi que en los estadios había 2000, 3000 personas, me quería matar”.

¿Qué te faltó para tener mayor protagonismo en Boca?

“No me gustaba mucho entrenar, pero siempre estaba al pie del cañón. Siempre jugaba. No era fácil jugar en esos tiempos. Podía haber jugado mejor si hubiese estado mejor entrenado. Les cuento una anécdota. En el Mundial 86 tenían que llevar al 10 de Boca. Y en los meses previos Tapia metió 3 goles ante Chacarita y yo seguí en la mía. Cuando los vi dando la vuelta olímpica en México me quería matar”.

¿Cuál fue tu mejor partido?

“El mejor partido que jugué fue ante Independiente, ellos venían de ganar la Copa ante Liverpool en Japón. Me echaron y Trossero me dice: “Pendejo, la estabas rompiendo y te hacés echar”.  Y también en la Liguilla que ganamos ante Newell´s estaba a pleno en lo físico.  Esa Liguilla fue lo mejor que viví. Cuando volvimos de Rosario había 30 mil hinchas esperándonos en La Bombonera”.

¿A qué jugador tenías de ídolo?

“Mi ídolo fue siempre el Chino Benítez. Un fenómeno como tipo, siempre se portó mil puntos conmigo. Y después que se fue Riquelme no me gusta ningún jugador puntual, me gusta el equipo”.

¿Con qué compañero te entendiste mejor?

“Con Comas me entendía muy bien, con el Tuta Torres también. Con Graciani. Esos jugadores rápidos favorecían mi juego. Porque yo era parecido a Riquelme, salvando las enormes distancias. Pero era de esa característica: de tenerla, me gustaba más dar un pase gol que convertir. A esa clase de jugadores podía parecerme. Quería tener la pelota, me podían putear pero la pedía igual”

Fuiste dirigido por Menotti…

“Menotti era un crack, con él jugué bastante. Me quería mucho y me ayudó. El equipo estaba muy bien arriba. El Flaco te hablaba de fútbol y de la vida. Te aconsejaba qué auto te podías comprar y otras cosas. Te convencía”.

Y un día te fuiste de Boca. ¿Qué pasó?

“Llegó Aimar y quedé libre en Boca.  Me fui a Israel, donde me pagaban cuatro o cinco veces lo que ganaba acá. Lo primero que aprendí en hebreo fue “pasame la pelota”. También los insultos. Y por contrato pedí en Israel que todos los viernes me trajeran asado y pollo. Y los días de entrenamiento fuerte no iba (risas). Hasta quisieron nacionalizarme para que juegue en la Selección de Israel. Pero no acepté porque podía llegar a tener que hacer el servicio militar y no quise saber nada”.

¿Volviste a la Bombonera?

Hace rato que no voy. Mi hijo quiere ir porque es muy fanático. Pero a la mutual de ex jugadores nos dan cada vez menos entradas, entonces no es fácil ir a la cancha. Hace mucho que no voy. Y quiero comprar plateas anuales y tampoco puedo”.

¿Seguís vinculado al fútbol?

“Si, soy representante.  De acá represento a Lautaro Acosta, a Quintana. Pero mi fuerte es en el Emelec de Ecuador. Nunca me interesó ser técnico, no era lo mío. Estoy muy tranquilo en lo que hago”.

 

 

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