NEGRO, DE LA VILLA Y CON HUEVOS

Nos dicen negros y villeros. Un morocho cordobés y un colombiano de apellido Villa convirtieron un potencial 0 a 3 en un 2 a 2 final.

También nos dicen que jugamos “A lo Boca”. A lo Boca es acceder a resultados impensados para terceros, es luchar hasta el final. Faltaban menos de diez minutos y el tercero de Racing, ante su gente, estaba al caer.

El resultado final fue justo. ¿Cómo llegamos a que el puntero del campeonato, que venía descansado y con todos sus titulares, empate en 2 contra Boca? Veamos.

Boca arrancó muy mal. El pressing asfixiante de Racing tuvo su premio en el tanto de Lisandro López (en offside). En menos de diez minutos, la Academia desnudó errores del Xeneize que se vienen reiterando en el tiempo: Boca sale muy abierto desde su propio arco. Un mal pase, un anticipo o un resbalón dejan a la defensa Xeneize muy expuesta y derivan en una llegada clara del rival.

El nerviosismo para con el árbitro Herrera (y su coequipier Delfino, ¡Qué tándem!) estaba a flor de piel. Más allá que Racing era más, un gol en offside, una pelota que se fue un metro (y tras cartón Cristaldo malogra una chance sencilla) y una clara falta a Pavón (¿Lo suelta adentro o afuera del área? Igual no cobró ni falta) caldearon los ánimos del banco de suplentes comandado por Guillermo Barros Scheltto. Dentro del campo de juego, Racing se quedó sin nafta y en los últimos 20 mimutos Boca empezó a manejar tibiamente la pelota. Decir manejar el balón y que Gago estuvo impreciso parece una contradicción pero es lo que se vió. Sin generar llegadas y carente de ideas, Boca avanzaba a los tumbos hasta que llegó el final.

La imagen de ese final del primer tiempo fue toda de Guillermo. Lo encaró a Delfino y a Herrera. Le cantó las 40 a cada uno. Así salió Boca en la segunda mitad, a buscar al rival. Aún lamentando la salida de Izquierdoz por lesión (en principio sólo una distensión), Boca se mostró mucho más agresivo que en los primeros minutos del PT hasta que Racing emparejó. En una jugada casi calcada a la del primer gol, un mal pase de Gago, anticipo, lo primerean a Fernando, asistencia y gol de Lisandro López (milimétrico offside).

Si bien subsistía una tenue luz solar, parecía que a Boca se le venía la noche. La hinchada de la Academia cantaba, y ahí es justo cuando Coudet sacó a Lisandro López y lo reemplaza con Centurión. El tribuneo de Coudet fue decisivo: buscó la ovación para el capitán y goleador, y también pretendió el reencuentro de Centurión para con su gente. Se fue del libreto. El ingreso de Centu levantó a Boca. ¿Cómo? Sí, Boca necesitaba una furia extra para encarar los últimos quince minutos y encontró en las pisadas del ex Boca al enemigo perfecto. Guillermo sacó a un apagado Tevez y puso a Zárate a jugar en las espaldas del doble 5 rival. Villa ya había reemplazado a Chicco (de mal partido). Era a matar o morir. Había que ir sin importar que Cristaldo se perdiera un mano a mano ante Rossi (gran salvada del golero Xeneize con sus pies). Todos sabíamos que lo perdido con Gimnasia no se iba a repetir en Avellaneda.

 

Leandro Valdés

Abogado. Periodista. Escribí Los verdaderos Mellizos de la Boca y  Mística 2000.

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