Noche de goles y señales

La victoria de Boca por 6 a 0 frente a Alvarado de Mar del Plata se puede explicar desde la diferencia en la jerarquía de los planteles pero también por el rendimiento de las individualidades y -en este caso- por el funcionamiento colectivo en función de ataque del equipo de Guillermo Barros Schelotto.

Uno puede ver a simple vista que Mauro Zárate comenzó su etapa en el club de un modo inmejorable, con protagonismo y buen rendimiento. El asunto es ir interpretando al cuerpo técnico y valorarle la firme decisión de darle al ex Vélez el lugar en el equipo que necesita para dar lo mejor sin tener que adaptarse a la obligación de jugar donde haya espacio. Más concreto: haber sentado a Carlos Tevez en el banco es -por lo menos- saludable.

A los 4 minutos de juego el número 19 se adueñó de un tiro libre y con un exquisito remate al travesaño “asistió” a Lisandro Magallán para que Boca pase a ganar el partido. Con la balanza ya inclinada, los marplatenses jugaron todas sus fichas en los siguientes veinte minutos. No lograron inquietar demasiado ni tampoco sostener siquiera cierto control del partido. Pero duraron. Hasta que una combinación entre Zárate y Pavón terminó con un desborde y centro del reciente mundialista para que Wanchope Ábila se meta abajo del arco con una velocidad para el anticipo propia del Pipa Benedetto. Muchas buenas noticias juntas. Para terminar con el trámite definitivamente, el arquero Quinteros colaboró para que Pablo Pérez ponga el 3-0 con un esquinado pero débil remate de media distancia. Resultado inalcanzable para un equipo que ya no luchaba. Entonces llegó el climax de la noche, el cuarto gol. Jugada a un toque entre Zárate, Cardona, Pérez, Pavon y Jara que el capitán mandó a la red para sentenciar su segundo doblete con la azul y oro.

El segundo tiempo estuvo, tal como se esperaba, de relleno. Paolo Goltz gritó dos goles en la misma jugada, anotando por primera vez en el club, mientras que Tevez -una vez en la cancha tras ingresar por Ábila- cambió penal por gol para dibujar un resultado tenísticamente redondo. Precisamente los cambios -tres al mismo tiempo- aportaron un mensaje respecto a las variantes del plantel: Nández es reemplazo de Barrios -y Barrios no es tan indispensable para el técnico como Pérez- y Villa es la perla que le dará descanso a Pavón cuando éste lo requiera o tenga uno de sus días nublados.

Boca hizo su estreno oficial, sin viajes ni altura ni tampoco un rival que haya cometido la osadía de jugar a espaldas de sus centrales, o simplemente patear al arco. Sin embargo, dentro de su propia lucha ha dado un paso importante por hallar una forma de juego que lo identifique, al menos desde los nombres que saltaron a la cancha. Todo parece indicar que el equipo que enfrente a Libertad por Copa Libertadores será el mismo en defensa, mediocampo y ataque. Resta saber si Esteban Andrada llegó lo suficientemente a tiempo como para que Guillermo se decida a bajar claramente el mensaje que hoy bajó con la titularidad de Mauro. Que el tiempo de dudas se terminó.

La cuenta regresiva está en marcha.

 

Gonzalo Suli

Periodista. Cubriendo Boca para Cadena Xeneize y Pintado de Azul y Oro. Jefe de redacción de www.cadenaxeneize.com

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