Rojitas: “Amadeo Carrizo fue un extraordinario arquero y como persona era un señor”

Escrito por el 20 marzo, 2020

Angel Clemente Rojas, en el Olimpo de los ídolos de Boca en toda su historia, lamentó hoy el deceso de Amadeo Carrizo, a quien definió como “un arquero extraordinario que como persona era un señor”.

Rojitas, de 75 años y cinco veces campeón con Boca, dijo hoy que “la vida me permitió pedirle disculpas al gran Amadeo por cosas que pasan cuando uno es joven, locuras y cargadas que antes eran habituales entre los jugadores, pero eso quedó en el olvido el día que Amadeo aceptó las disculpas y nos reímos juntos”.

El talentoso delantero nacido en Sarandí recordó el incidente ocurrido el 23 de junio de 1968 en el estadio Monumental, cuando le arrebató la gorra al legendario arquero antes del comienzo del partido y comenzó a correr con ella por el cesped, perseguido por Amadeo.

“Los más grandes me dijeron que para Amadeo esa gorra era una cábala, que había que robársela. Y allí fui, como esas locuras que se hacían en las canchas entonces. Me acerqué a saludar y le saqué la gorra. ¡Para qué! Me empezó a correr, mis compañeros se reían y Amadeo me puteaba. Se lo devolví cerca del círculo central, cuando se acercaba el árbitro”, recordó Rojitas.

El partido terminó empatado sin goles, Carrizo salvó su valla dos veces de manera extraordinaria ante dos piques de Norberto Madurga -en uno de ellos levantó la mano como si fuera posición adelantada, y cuando el Muñeco Madurga miró al línea, el arquero se tiró sobre la pelota y evitó el gol-, en un partido con final trágico: fue la tarde de la nefasta puerta 12 cuando la hinchada de Boca salía del estadio, con molinetes trabados y represión policial. Hubo 71 muertos y 113 heridos.

Tres años antes, el 8 de diciembre de 1965, también hubo un cruce fuerte entre ellos, con una cargada del delantero tras el segundo gol de Boca, que dio vuelta el partido para ganarlo 2-1 a tres minutos del final, y para quedarse con el campeonato.

“Los años te hacen reflexionar y cambiar. Y aprendés a pedir disculpas. Amadeo Carrizo fue un señor, como también lo fue Ermindo Onega, con quien charlé mucho en la selección argentina de 1966, o en cada lugar que nos encontramos. Claro que hay tristeza cuando te enterás que ya no estarán más entre nosotros, es la vida“, señaló Rojitas con notoria pesadumbre.

Con información de Télam


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