SEGUNDO SEMESTRE

Escrito por el 1 agosto, 2019

Boca pasó a cuartos de final y esa victoria que para algunos fue un desahogo o el comienzo de un sueño, en realidad se trata de un triunfo imperioso y obligatorio para un equipo que no podía darse el lujo de sucumbir en la víspera. Ese detalle no menor cuenta tanto para las urgencias del equipo de Alfaro como para las desprolijidades organizativas de la CONMEBOL. Precisamente sobre el ente que rige las competencias a nivel continental habló La Bombonera anoche, y opinó exactamente lo contrario que el Presidente Daniel Angelici: que no importan los premios ni los contratos, porque para la gente de Boca la CONMEBOL se puede ir a la mismísima puta que la parió. 

Toda la introducción vale para poner en contexto lo que se juega Boca a partir de este naciente mes de agosto. Con el equipo ya en marcha, cuatro refuerzos a disposición del DT -y seguramente uno más por llegar- y con River a la vista por partida triple, los desafíos en este año electoral son mayúsculos. La apuesta es fuerte en cuanto a nombres, pero ahora tiene sustento: ¿alguien se imagina lo que podría haber sido este día si Boca ayer quedaba eliminado?. Bueno, ahora que avanzó veamos cuáles son los argumentos para pensar que esta vez el equipo sí dará la talla.

La mejor noticia futbolística fue la solidez del cuadrado defensivo formado por los dos centrales y el doble cinco. Sin dejar espacios entre líneas y con mucha solvencia consiguieron que el rival no se acercase siquiera al área de Boca incluso con el resultado abierto. Ese logro tiene su origen en la llegada al juego de Boca del planteo preferido por su entrenador: el 4-4-2 que es marca registrada en los equipos de Gustavo Alfaro pero que desde su llegada -por falta de material o sobra de nombres- no había podido plasmar en cancha. 

En cuanto a la faz ofensiva, está claro que falta juego y, sobre todo, gol. Boca va a sumar un centrodelantero que supla la inminente salida de Darío Benedetto pero no será solución si en el camino el equipo no afianza un circuito de juego entre los tres o cuatro hombres que se consoliden arriba. Hacia allí va con la indiscutida titularidad de Mauro Zárate, ya sin la certeza de que alternará con Tevez (Alfaro tomando decisiones, bienvenido), la frescura de Alexis Mac Allister y la prometedora llegada de Toto Salvio, quien lleva veinticinco minutos jugados en los que hizo absolutamente todo bien, hasta coronar con el segundo gol de anoche. Ese circuito, con un De Rossi que le aportará más organización a la locura que a veces se apodera del equipo, puede convertirse en un Boca que esté a la altura de las circunstancias. Puede. No lo sabemos todavía.

Ahora Alfaro tiene veinte días para terminar de ensamblar el equipo para afrontar la serie ante Liga de Quito. Tiempo ahora sí suficiente -con la Superliga como banco de pruebas- para estar a la altura, de las circunstancias y de Quito. 

HAY NUEVE. Wanchope volvió al gol y dejó atrás la sequía que lo puso en el ojo de la tormenta

El segundo semestre tuvo una prueba de fuego en la puerta de ingreso, y Boca la superó. El objetivo de ser Campeón de América ahora volvió a tomar color de River. El equipo -prácticamente otro respecto del de diciembre- debe prepararse para no volver a fallar. Y todo Boca debe estar atento para que nada se interponga entre la pelotita y la justicia.


Ahora
Title
Artist

Background