Cero asegurado

Escrito por el 13 mayo, 2019

No pasó nada en Liniers…
Ni la hoguera que durante toda la semana previa fogonearon (¿desearon?), los grandes medios de la Corporación deportiva, ni tampoco el gran partido que muchos creyeron que se podía presentar.

El empate 0-0 de Velez y Boca en el Amalfitani por el encuentro de ida en cuartos de final de la Copa de la Superliga, describe lo monótono que fue gran parte del partido. Muy pobre.

Sólo el lapso de los 10 minutos finales tuvo emociones acordes a lo que se esperaba.
Y el protagonista de ese rato de sufrimiento fue nuevamente el arquero de Boca. Esteban Andrada con 2 o 3 intervenciones de esas que deciden resultados. Como suele suceder en este último tiempo, el arquero aparece para resolver los problemas. Y «te salva». Asegura el cero.
El resto del equipo, haciendo salvedad de Buffarini y Nandez, que mantuvieron un nivel parejo los 90 minutos, no pudieron sostener el buen inicio de partido.
Importante es aclarar que Velez no fue una máquina de presionar, tampoco tuvo llegadas en cantidad para merecer ampliamente la victoria ni nada parecido a eso. Al contrario, lo respetó muchísimo a Boca. Y esto fue notorio en la primera etapa.
Ya en el segundo tiempo sí fue superior, y con un Boca desgastado físicamente tuvo chances y merecimientos para poder ganarlo por un gol. No más. Tratemos de no caer en lecturas que no tienen nada que ver con la realidad del partido.
Nadie se fue conforme de la cancha.
Los hinchas de Velez, que llenaron su estadio como pocas veces, soñaban con una victoria que les traiga tranquilidad para la revancha. Terminaron en cero.
Y Boca, con cuentas pendientes desde su falta de llegadas y generación en el medio, terminó apostando a no perder.
A asegurar el cero.

Justamente eso es lo único rescatable de la noche de Liniers para Boca.
Entre Andrada, los palos y un poco de suerte, se lleva un empate que deja la serie muy abierta. Ni fácil, ni simple. Boca tendrá que ganar el jueves en La Bombonera para poder pasar. La obligación será otra. Y allí se tendrá que volver a ver un equipo que se proponga lastimar al rival con ataques más pronunciados.
Anoche no pasó. Casi no buscó el arco de Hoyos. La contingencia del cansancio por la seguidilla de partidos es un atenuante a analizar. No falta a la verdad exponerlo para explicar el pobre rendimiento de ayer.

Pues entonces, lo que queda es descansar estas horas hasta llegar a la vuelta en casa. Ahí será otra historia.
Boca tiene con qué dar vuelta esta imágen.
Confiemos en que lo hará y que seguirá sorteando vallas.
A paso firme, sin regalar nada, con cero asegurado.


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