Con los huevos del equipo. Los huevos de la hinchada.

Escrito por el 10 mayo, 2019

La remontada del final, la comunión que en el momento más complejo hubo entre el equipo y una Bombonera rugiente, hacen que los análisis rigurosos queden para momentos más calmos.

Hace tiempo que se le exige a Boca tener reacciones anímicas como la demostrada en los últimos 20/25 minutos del partido que fue victoria vs Paranaense 2-1 y lo depositó como único argentino líder de grupo en esta fase de Libertadores.

Algo está cambiando. Los objetivos se van logrando. Sabiendo que Alfaro todavía está en etapa de reconstrucción, el primer semestre de su ciclo, da lugar a la esperanza futura.
No concibo ni recuerdo un Boca con grandes resultados sin tener la chispa de temperamento que lo distinga de sus rivales hasta en los momentos más adversos. Y esta inicial versión de 2019, da toda la impresión de tenerla. Y encenderla cuando es necesario.
Ya son varios los partidos que lo demostró.
Los últimos ejemplos son la media hora final vs Central (donde sólo por los palos no se llevó una harto merecida victoria), y por supuesto, esta victoria con grito desatado cuando se cerraba la noche.

No sólo desde el coraje se explica el cambio de rumbo del partido, sino fundamentalmente por la influencia decisiva del ingreso de Carlos Tevez.  Entró por Villa (de flojo partido),  y modificó la cara de todos. La inyección precisa de tener lectura adecuada en los momentos que el equipo requiere ayuda desde el banco. Pleno de Alfaro.
Tevez fue abanderado y el factor para elevar el rendimiento de sus compañeros, que en ese rato estaban perdidos. Levantó a todos. Y en esto incluyo a la multitud de aliento constante que se transformó La Bombonera. Jugando su partido. Entendiendo que en esta clase de encuentros internacionales también juega… Y cómo!!

El buen comienzo, el pozo en que cayó después del gol errado por Licha López, la confusión generalizada por no saber encontrar los caminos. La tibieza de Almendra, los problemas para ocupar espacios en el medio, la falta de compañía para jugar conn Zárate, los ya habituales errores de Izquierdoz, el nivel distante del mejor Benedetto y algunos etc más…
Todo es solucionable si existe el fuego sagrado.
Condición inequívoca de Boca a lo largo de su historia.
Si esa es la base que sustenta, el juego que todos pretendemos deberá llegar.
Confiemos. Hay un plantel comprometido. Un DT serio. Esto no significa que no se comentan fallas. Las habrá siempre.

De lo que estoy convencido es que seguir el camino de los eternos inconformistas nunca lleva a buen final.
Prefiero recorrer el del que ve (no el que inventa), cosas positivas hasta en las más bravas.
Y Boca viene saliendo de una brava.
Y está saliendo con coraje. Como marca su historia.
Con los huevos del equipo. Con los huevos de la hinchada.



Con los huevos del equipo. Los huevos de la hinchada…

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