EL PODER DEL GOL

Escrito por el 13 marzo, 2019

No fue fácil.
La victoria sellada en un 3-0 con holgura y fiesta en La Bombonera, fue construida con esfuerzo y algún susto en la primera parte.
Deportes Tolima vino con un esquema preparado para defender en un bloque corto y nutriendo el mediocampo. El 4-5-1 colombiano complicó por demás al 4-2-3-1 que eligió Alfaro.
Compacto para recuperar y rápido para despegar en la contra, el Deportes Tolima tuvo chances que Boca no supo generar.
Como respuesta de ataque en esa primera etapa, únicamente Villa se mostraba peligroso. Pero sin compañía.
Zárate demasiado jugado en la izquierda y Tevez quedando encerrado en la superioridad numérica que imponía el Tolima. La misma suerte corrió Benedetto, al que no le llegaron pelotas para resolver.
Albornoz corriendo por la izquierda le hizo sufrir esa etapa a Buffarini. Luis González en la derecha, sin ser tan desequilibrante, también lo tuvo a maltraer a Más.
Sólo la solvencia de Lisandro López y la seguridad que siempre transmite Andrada, sostuvieron el cero en el peor momento del equipo. Y eso no deja de ser una buena noticia. Cuando la cosa viene mal, no le convierten. (Mirar el medio vaso lleno).

En este escenario era difícil imaginar el partido que se dio en la segunda mitad.
Lógico era pensar que se necesitaba más gente en el medio. Reordenarse desde allí y con uno que conecte líneas (Reynoso).
Sin embargo, Alfaro empezó la etapa final con los mismos titulares.

Pero en el comienzo mismo del segundo tiempo apareció el «todopoderoso». El Gol.
Y CAMBIÓ TODO.

En 12 minutos (del 2 al 14), con un lapso furioso goleador, Boca arrodilló a su rival y le sacó una ventaja obviamente irremontable.
Antes de los 15 del st. Ya era historia sentenciada. 3-0

Desde la pegada maestra de Mauro Zárate, Boca hizo añicos lo que elaboró el conjunto colombiano.
Tiro libre ejecutado desde banda izquierda con pierna derecha. Rosca hacia adentro, provoca que cualquier roce o desvío termine adentro del arco. Había olor a gol en La Boca. Y así fue. El que saltó con intención de rechazar fue Marco Pérez, delantero de Tolima, pero no hizo más que sacarla del foco de su propio arquero.
Autogol y partido que se rompe para siempre.

Apenas un rato se necesitó para convertir el segundo. Pase de Mauro, proyección y centro impecable de Más (está mejor el 3), y definición de 9 de «Pipa» Benedetto. Frentazo del goleador que le quemó las manos a Montero.

Con el manual del contraataque y la perfección en la ejecución, fue el tercer gol.
Rechazo de Benedetto en el área propia, corrida de Tevez peleando por la posición, Villa que se lleva pelota y marcas, libera compañeros. Cambio de frente para la aparición nuevamente de Carlos Tevez entrando al área colombiana, control y tiempo justo para asistir a Zárate que le corrió por atrás… La definición de Mauro fue la frutilla de la jugada y la noche. Comba de derecha, alejandola de la estirada del arquero. Entró inflando la red del costado izquierdo del arco del Riachuelo. ¡GOLAZO!

Los 30 minutos restantes sirvieron para completar la buena imagen que viene dejando este equipo de Alfaro en las últimas semanas.
Le cuesta en los primeros tiempos tal vez. Pero cuando saca ventaja te liquida en la parte final.
Por supuesto que falta mucho. Hay que ilusionarse con debida precaución.
El camino empieza a verse con más claridad. Si la guía es el juego fortalecido por un equipo confiable, la llegada a destino será más segura.
Mientras tanto, en la ruta, sabe que lleva en su carga un aliado poderoso.
El poder del GOL.
Y contra eso pocos pueden pelear…

 


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