El punto (sin) penal

Escrito por el 6 marzo, 2019

Centrar el comentario de un partido en la acción de un árbitro no es lo ideal ni tampoco lo que deseamos hacer. Aunque a veces es inevitable…

El partido fue malo. A la mirada del público en general aburrido. Pero sabiendo que se jugó en terreno de altura y generalmente adverso para equipos argentinos, el empate debiera evaluarse con buenos ojos.
Sí claro, el rival no se mostró como una fuerza poderosa y nos queda la sensación que de haber apretado un poco el acelerador, Boca pudo quedarse con la victoria.
En la cuenta de Alfaro, con 10 puntos se está asegurando la clasificación. Veremos con el correr de los partidos si ésta es la suma correcta.
Wilstermann, excepto en el tramo final del partido, casi nunca puso en aprietos a Boca. Más allá de los reiterados intentos de remates de media distancia.
«Pochi» Chávez como unico sustento de juego parece ser muy poco para aspirar a grandes resultados por parte del conjunto boliviano.
A esto, Boca le propuso un juego lento. Con la intención que nunca tome intensidad el partido y a sabiendas que la altura es un factor que podía perjudicarlo en un ida y vuelta. Y lo logró.
En el rato que tomó una postura más agresiva, que fue en los primeros 15 o 20 del segundo tiempo, Boca generó las situaciones para poder ganarlo. Dos en los pies de Benedetto (y si vuelve a definir más fácil?). Más tarde el que desaprovechó la gran chance fue Nandez.
Lo positivo de este partido es que se sigue afianzando la levantada de Tevez, haciendo lo que hoy puede aportar, aprovechando su madurez para manejar momentos del partido. Zárate no entró bien en el partido y se notó que Boca perdió juego con la salida de Carlos.
Abajo se agranda la figura de Lisandro López. Firme y mandando. Con voz de líder. En poco tiempo ganó su titularidad.
Por sobre todos ellos sigue destacándose la figura del arquero. Andrada con una atajada determinante y siempre seguro. Boca duerme tranquilo con Esteban al arco.
Eso a grandes rasgos fue el partido…

Que pudo haber sido otro si a los 20 minutos del primer tiempo el árbitro chileno Bascuñan cobraba el GROSERO PENAL que le cometió Da Silva a Agustín Almendra. Pisotón evidente al empeine y tobillo del juvenil de Boca. Penal y amarilla por la violencia de la acción correspondía.
Bascuñan en inmejorable ubicación no lo vio. O eligió no verla…
Imposible jugar a la futurología y qué pudo haber pasado con un penal a favor. Lo que está claro es que Boca, una vez más, FUE PERJUDICADO en un arbitraje de ámbito CONMEBOL.
Cuando los hechos se repiten ya dejan de ser casuales. Los errores existen y se debe ser comprensivo. Pero no abusen más de la comprensión.

«No te quejes si no te quejas»
Y Boca en su cuerpo directivo y hasta en los propios jugadores pasan por alto el esbozo de un reclamo que a esta altura, y con todos los cercanos antecedentes, debe ser más efusivos.
Pero no. Nada. Se sigue en actitud pasiva ante cada perjuicio grave que se sufre en torneos Conmebol.

Desde 2015 hasta aquí la historia se repite.
Y así no esperen otro final. Será más de lo mismo…


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