Luchar contra la mediocridad

Escrito por el 25 octubre, 2018

Ser periodista es, en gran parte, luchar contra la propia mediocridad. Qué se hace para eso? Más que nada, estudiar, tratar de entender, y por sobre todas las cosas, acumular experiencia. Cómo se acumula experiencia? No estando detrás de una computadora; si no que se consigue cagándote de frío, mojándote o deshidratándote miran un partido o acumular, como es mi caso (y perdón que sea autoreferente), más de 20 años de entrenamientos. Todos los días, a todas las horas. Con entrenadores como el Chueco Alves o Carlos Bianchi. De Miguel Russo al Coco Basile. De tener ganas de anotar todo lo que uno ve, o de quemar la biblioteca que habla sobre el fútbol, el deporte, los entrenamientos y los rendimientos individuales. Pasás por todos los estados.

Con Bianchi, había que observar y con sólo eso, aprender. Hasta darse cuenta cuando el Virrey hacía entrenar a un jugador pero le prohibía usar la pierna que tenía mal. O ver como Basile tiraba una pelota de rugby en la cancha, y ese día el plantel entrenaba así. El plantel que ganó todo lo que jugó.

O La Volpe, que entrenaba dos horas y media con los profesionales y otras dos horas con los pibes. El único técnico que vi, que ensayaba cómo atacar, por lo menos, lo dejaba bien explícito en la cancha. O volviendo a Bianchi que, cuando uno veía que durante el entrenamiento hablaba con dos o tres jugadores de manera individual, ya estaba armando la estrategia del partido que se venía. Bianchi no necesitaba poner en cancha su idea, se la transmitía con la palabra y eso alcanzaba.

Por eso, cuando hoy en general uno tiene que escuchar críticas porque no se produjo lo que uno presentía; porque te dicen que sos anti Boca porque criticás al entrenador, les sigo contando a esa gente que hagan como yo, traten de salir de la mediocridad. Aún no lo consigo, aclaro. Pero como un electricista cobra por cambiarte toda la instalación de tu casa y no sólo por un toma corriente que no anda, porque hace lo que tiene que hacer, un periodista tiene que mirar toda la instalación de la casa, y no si ese enchufe funciona o no.

Para eso me pagan. Para ser hincha, cabeza de termo, que sólo ve el resultado y que a partir de eso forma su opinión, yo paso. No soy eso ni lo quiero ser. Es más, me pagan para no hacer eso, porque entonces no le daría a la gente que me lee, una mirada diferente para que pueda pensar. No estar de acuerdo, simplemente para que piense, para que entienda que hay otras miradas. Que la verdad no es la realidad, es simplemente la verdad de cada uno. Y sumando verdades, se puede construir lo más fielmente la posible realidad.

Aunque fui criticado en las redes porque Boca ganó y porque me reclamaban que festejara, que la tenía adentro y no sé qué otras cosas más, sigo pensando lo mismo. Las individualidades sigue salvando a un Boca que no tiene idea futbolística y que Guillermo es uno de los entrenadores más mediocres que tuvo el club en su historia. Aunque salga campeón de la Libertadores voy a seguir pensando lo mismo y argumentando cada una de mis palabras. Y desafío a cualquiera, mano a mano, a refutar cada argumento favorable que intenten poner para defender al técnico.

Ante Palmeiras pasó exactamente lo que viene pasando casi siempre: no hay juego. Sí, ahora dicen que jugar mal, no dar dos pases seguidos, no llegar al área rival es jugar bien. Es jugar Copa Libertadores. Entren a youtube, busquen los partidos del 2000, 2001… y ahí verán qué es jugar bien en Copa Libertadores. Después de que hagan eso, si quieren, charlamos. Me presto a cualquier debate en cualquier lugar.

Los hinchas que festejen. Yo soy hincha y socio. Pero soy periodista. Y voy a tratar de ser lo más objetivo que pueda. Y en ese análisis, sólo rescato la actuación de Benedetto que, sin dudas, entró en el partido cuando el equipo pedía otra cosa. Pero así es el fútbol, así también son los necios que te matan porque criticás. Pero luego son los mismos que te piden “hablen, digan la verdad”. Y cuando se las decís, también se enojan. En fin.

Boca ganó y por lo que parece, tiene el pase sellado para la final. Habrá que ver el temple que tendrá en Brasil para no dejarse llevar por delante por el contexto.

¿Quieren saber algo más de lo que pienso del partido? ¿Quieren realmente saber? Me parece que no. Y perdonen, de corazón lo escribo, si meto en la bolsa a todos, no tengo forma de tamizar todo esto. Para los que les quepa el sayo, que se lo pongan. Y para el que no, sabrá entender esta catarsis absolutamente personal, en un sitio dedicado a Boca. Donde todos queremos que Boca salga campeón en todo. Que nadie se confunda.

 

Periodista de Crónica. Las opiniones son personales. Autor de Con alma y corazón, el fenómeno Boca Bianchi.


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