Cuando la lógica es la lógica del juego

Escrito por el 8 octubre, 2018

Habrá que hablar de huevos, nomás. A pesar de la abundancia (más allá de los momentos individuales), dependemos de las ganas de ellos… ¿Como el viejo Boca? No tanto. Al viejo Boca no le sobraba mucho. A este le sobra bastante, tanto que no tuvieron problemas en despachar a Sebastián Pérez, por ejemplo.

El empate (empate/triunfo) ante Racing dejó en claro varias cuestiones que repetimos en cada comentario: sin mediocampo no se puede jugar. Sin mediocampo el equipo es vulnerable; sin mediocampo no se puede atacar bien; sin mediocampo no basta con poblar el equipo de delanteros; sin mediocampo no se puede. Sin volantes no se puede. No es lo mismo poner a un delantero a volantear, que poner a un volante en su zona de trabajo. ¿O es lo mismo poner a un medio de delantero?

Queda expuesto que la idea de Guillermo, con su famoso 433, sólo sirve si esos tres del medio tienen una polifuncionalidad importante. Es decir: que marquen y jueguen. Y en este rubro, ni Pablo Pérez ni Fernando Gago están alcanzando la excelencia. Edwin Cardona es un enganche al cual lo obligan a ser extremo, y hoy Boca se siente medio huérfano en el medio. Basta del delantero detrás del 9… ¿Qué es eso? ¿Con qué se come, muchachos?

El fútbol es más simple de lo que muchos creen. Guillermo quiere jugar como “antes”, y no está mal. Salvo que usa una táctica que no tiene que ver con la estrategia…

¿Cómo era antes? Cuando el 7 era puntero por la derecha; cuando el 11 era puntero por la izquierda; cuando el 10 era el que hacía jugar al equipo; cuando el 5 era volante tapón; cuando el 8 era un volante mixto de ataque y defensa; y cuando el nueve se clavaba en el punto penal y de ahí no se movía.

Si el DT quiere jugar como antes, es sencillo. No importa los nombres de la línea de cuatro, sí los tres del medio: Barrios de 5; Nández de 8 y Gago o Cardona de 10; de 7 Villa, de 9 Wanchope y de 11 Pavón…

¿Tan difícil es?

Es raro Guillermo… Tuvo entrenadores en su carrera que eran pragmáticos como Bianchi y Griguol. No te inventaban nada salvo por algunas excepción muy rara… Eran simples y claros. Hoy, si no nos complicamos con el extremo, con el volante interno o externo, con el nueve detrás del nueve (?), seguimos dependiendo de la actitud de los jugadores. Pero el cuerpo técnico podría ayudar un poco, armando esquemas tradicionales, donde evidentemente los futbolistas se sienten cómodos.

Mientras tanto, los jugadores le están salvando las papas al entrenador… paradójicamente.

Periodista de Crónica. Las opiniones son personales. Autor de Con alma y corazón, el fenómeno Boca Bianchi.


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