Ciclo recontra cumplido

Escrito por el 28 septiembre, 2018

Esto empezó mal. Siempre empezó mal. Los hechos están a la vista.

Cuando Guillermo llegó a Boca, en una entrevista grupal, porque algunos medios para Boca son de segunda y otros pocos de primera, que son en general lo que le hacen a los dirigentes el jueguito político que ellos necesitan, como protección y crítica positiva, Guillermo le dijo a ese grupo de periodistas de segunda que “el que maneja el vestuario soy yo”, tras una pregunta referida a los problemas internos que sucedieron en la época del Vasco.

Definición clave. Definición que mostró de cuerpo entero  cómo se iba a manejar, y así lo hizo, avalado obviamente, por la dirigencia que de fútbol han demostrado que tienen poco.

¿Cuántas veces escuchamos que Boca no tiene líderes? Que no hablan, que nadie se rebela, y eso es por culpa del técnico, ni más ni menos. Porque vació el plantel de líderes, de tipos que dentro de la cancha puede revertir la situación de un partido. Y este Boca, siempre necesitó mirar para el lado del banco de suplentes, y desde ese banco solo se ven gestos histéricos.

¿Cuántas veces vieron a Basile, Bianchi, Russo, sacados en el banco dando indicaciones ?

Guillermo nunca quiso tener a Tevez, ni a Gago, en el plantel. Eran o son, los líderes de un equipo que podía haber hecho mucho más. Se encerró como pocos entrenadores con Betancur; mató a delanteros haciéndolos jugar de volantes. ¿Sigo? Wanchope es jugador del Nacional B… ¿A qué respondió la llegada de Zárate? Pregunto.

Encuentros que fueron ganados por la táctica y estrategia empleada: ninguno. Partido que el técnico dio vuelta con sus indicaciones: ninguno.

Entonces, muchachos, de qué estamos hablando.

Guillermo le puso énfasis llenar de lonas Casa Amarilla para que nada se vea desde afuera, a trabajar con el equipo adentro. Es más, cuando vos escondés tanto es por algo. Para que no vean qué… Lo poco que se trabaja tal vez, lo poco que un cuerpo técnico sabe, lo mal o bien que está un jugador para que esté el domingo, y ese futbolista termina sin ser concentrado.

Miren, muchachos. Ver los entrenamientos es clave. Allí se ve todo. Absolutamente todo. Lo malo y lo bueno. Y poner en consideración de los hinchas lo bueno y lo malo de un entrenamiento, termina desnudando al entrenador. Sin vueltas.

Ahora es fácil echarle la culpa a los jugadores. Ya los soldados de Guillermo salieron a bancar al entrenador y a matar a los jugadores. Y sin dudas que lo malo viene de estas dos partes y de la dirigencia también. Por bancar caprichos, por auspiciar llegada de futbolistas que incidieron más políticamente que futbolísticamente.

Ser entrenador en la escasez es difícil ser entrenador en la abundancia es más difícil aún. Esto no es vos corrés más que el otro, jugás vos. Acá es evidente que no hay siquiera manejo de grupo, algo fundamental para un técnico. Y los jugadores, por lo visto, le soltaron la mano. La decisión de cesantear a Guillermo la tomó el plantel. Contra eso ya nada se puede hacer.

Lamentablemente un técnico mediocre como Guillermo gozó de la banca de la gente y de los dirigentes que otros mucho más capaces no tuvieron. Guillermo fue políticamente un aliado de la dirigencia y eso acabó, como esta acabando.

Periodista de Crónica. Las opiniones son personales. Autor de Con alma y corazón, el fenómeno Boca Bianchi.


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