Se terminó el ciclo

Escrito por el 24 septiembre, 2018

Un conductor es aquel que le muestra el camino a los demás. Un tacticista es aquel que determina qué es lo que el grupo puede lograr en un determinado momento. Un estratega es el que sabe usar los elementos que tiene a mano, para cumplir con esa táctica y, de esa manera, le muestra el camino a los demás.

Bianchi decía que «uno muestra el camino, el que lo quiera seguir, que lo siga, el que no, se quedará en la banquina, pero el grupo no puede detener su andar por ese que se quedó».

La realidad de Boca te muestra que quien se va a la banquina es el conductor, es aquel que no parece tener claro cuál es la táctica, y mucho menos sabe cuál es la mejor estrategia. Y mucho peor, porque el estratega del caso tiene todo, tiene de todo.

El viejo conductor, si se caía alguien, no salía como loco a buscar un reemplazante. El viejo conductor agarraba lo que tenía, lo convencía, lo agrandaba y lo hacía jugar. Y así, ese viejo, para muchos calificado como el nono en su último paso por el club, fue generando no sólo historia, si no que mística también. Por eso apareciera quien apareciera, cumplía. Y muchas veces, cuando ese «hijo» dejaba el grupo, no tenía éxito, porque no tenía ese contexto de contención que supo tener con el conductor a la cabeza. Le pasó a jugadores de Vélez y a jugadores de Boca… ¿Casualidad?

Toda esta perolata es para demostrar que el tiempo de Guillermo Barros Schelotto como entrenador de Boca, terminó.

Tres años van a cumplirse y el equipo se encuentra igual que el primer día. Un conjunto que trabaja durante tres años, no puede tener más dudas que certezas. No, y no hay justificación.

¿Quieren que enumere las cosas malas que tiene Guillermo? No vale la pena porque sería terminar destrozando a un ídolo de Boca que como jugador fue fantástico, pero como entrenador no lo es.

Quien busque el archivo, verá que escribí en las dos últimas notas, que el equipo estaba cambiando. Que había una madurez que le permitía sobrellevar los partidos en los cuales el zapateo del rival era el único argumento que exponía en el cual Boc caía sin remedio. Que parecía que ya no se iba a repetir más ese encuentro con Estudiantes. Pero de repente nos encontramos  frente a River y a un técnico que, una vez más, mostró su superioridad táctica y estratégica para ganarle a un rival que tenía todo para hacerlo. Mejores jugadores y jugaba en la Bombonera con toda su gente.

Ni en las mejores condiciones, como con Independiente del Valle, el Mellizo logra sacar provecho. Y a esta situación nos ha llevado.

No generó grandes cambios, no revolucionó en nada el juego, no generó jugadores importantes, no utilizó las inferiores… No alimentó la historia, pero sí alimentó la historia de los otros… Sólo le pudo ganar a equipos mediocres del torneo local, que se arreglan con pibes y con jugadores de descarte.

¿Españolización de nuestro fútbol? Claro. ¿Qué les pasa a Barcelona o Real Madrid? Juegan la liga de taquito y se vuelcan todo a la Champions… Y acá pasa lo mismo.

Ustedes dirán.


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