¡Y BOCA VA, Y BOCA GANA!
El Xeneize goleó 3-0 a Unión, con goles de Di Lollo y dos de Leonel Flores. Gran producción colectiva del equipo del Vasco Arruabarrena.

Boca le pasó por encima a Unión en un primer tiempo de ensueño y, aunque el complemento tuvo sus turbulencias, la mística y el carácter del equipo del Vasco fueron fundamentales para sacar los tres puntos. Una victoria que pesa, que ilusiona y que demuestra que este Boca ya no se achica ante nada.
El Xeneize salió a la cancha con una sola idea en la cabeza: avasallar. Y lo hizo. Durante buena parte del primer tiempo, Boca fue una aplanadora. Tuvo la pelota, manejó los tiempos, encontró los espacios y mostró una autoridad que, partido a partido, se está convirtiendo en el sello distintivo de esta era. La superioridad fue tan clara que el resultado podía haberse definido mucho antes. Sin embargo, el fútbol es así, y en el complemento aparecieron algunos titubeos que, por momentos, hicieron acordar a viejas épocas donde el equipo sufría de más cuando el rival salía a morder.
El Vasco le cambió la cabeza al equipo
A partir de los 20 minutos del segundo tiempo, Unión empezó a encontrar algunos huecos y a incomodar. Boca perdió por un rato esa solidez de la primera mitad y permitió que el rival se ilusionara. Pero ojo, porque este equipo del Vasco cambió el chip definitivamente. Hoy Boca tiene otra mentalidad, otra personalidad y, sobre todo, una convicción blindada que le permite atravesar los momentos de tormenta sin perder el norte.
Boca no arruga: sale la mística bostera
Una de las grandes virtudes de este plantel es que no arruga. Cuando el partido se pone cuesta arriba, el equipo va para adelante, impone la camiseta y demuestra que tiene jerarquía, argumentos y carácter para sacar la cabeza. Los cambios del técnico también fueron oro puro: cada jugador que ingresó entendió a la perfección lo que pedía la cancha y aportó soluciones. Eso es síntoma de un grupo comprometido, de un vestuario que responde a la idea y que se banca mutuamente en las malas.
Un triunfo que pesa de cara al final
Esta victoria es clave. Boca se acerca a las definiciones y sabe que en esta recta final cada punto es oro. Más allá de los sustos del complemento, el Xeneize volvió a demostrar que tiene identidad, que sabe competir al palo y que tiene la jerarquía necesaria para imponerse. Este equipo juega a lo Boca: con garra, con corazón y con esa mística que exige la historia más grande del fútbol argentino.
El árbitro, una vergüenza
Punto aparte y para el olvido el arbitraje. Una actuación paupérrima, con decisiones que generaron más de una polémica y un criterio para las tarjetas que brilló por su ausencia. Encima, hubo una acción clarísima donde una expulsión pudo haber cambiado la historia y que, como suele pasar, terminó perjudicando al Xeneize. Un árbitro que estuvo a años luz de la exigencia de un partido de esta categoría y que una vez más deja interrogantes sobre para qué lado sopla el viento.
¡Hablemos de Leonel Flores! El pibe que enamora
Si de nombres propios se trata, es imposible no sacar el sombrero ante Leonel Flores. El pibe ingresó y volvió a demostrar por qué es una de las joyas más brillantes de las inferiores. Su personalidad, su atrevimiento y esa capacidad para romper líneas a pesar de su corta edad hablan de un futbolista con condiciones sobradas, pero sobre todo, con una mentalidad gigante.
Su reciente convocatoria a la Selección por parte de Scaloni es el corolario de un momento dulce, pero lo más importante es lo que está demostrando con la Azul y Oro. El compromiso del pibe fue total: se bajó del avión de la Albiceleste y se puso la camiseta de Boca para luchar y ser clave en una victoria fundamental. Tiene talento, tiene huevos y entiende perfectamente lo que significa defender estos colores. Ahora a seguir laburando, con los pies sobre la tierra y aprovechando cada minuto. Vamos, pibe, que este es el camino.
Ganó Boca, carajo
Ganó Boca, y lo hizo con esa mezcla letal de jerarquía, carácter y determinación que tanto nos enorgullece. Todavía quedan desafíos gigantes y el margen de error es cada vez más chico, pero este equipo del Vasco está demostrando que tiene otra cabeza y que no está dispuesto a ceder ni un centímetro de terreno. Habrá cosas para corregir, sí, sobre todo esa desconcentración del segundo tiempo, pero los motivos para ilusionarse son más que reales.
Ganó Boca. Una victoria importantísima, de las que fortalecen el alma del grupo y alimentan la fe de cara a las definiciones. Que sigan hablando, que sigan esperando, porque este equipo tiene claro lo que quiere y está dispuesto a pelear hasta el último suspiro.
¡VAMOS BOCA CARAJO!





