BOCA VOLVIÓ A TROPEZAR CON SUS VIEJOS FANTASMAS: HAY QUE IR A RÍO CON EL CUCHILLO ENTRE LOS DIENTES
Boca Juniors volvió a dejar dudas en una noche en la que estaba obligado a dar un golpe sobre la mesa. En la Bombonera, el Xeneize cayó por 1-0 ante Vasco da Gama en la primera semifinal de la Copa Sudamericana y, lamentablemente, volvió a encontrarse con esos viejos fantasmas que tantas veces le han impedido dar el salto de calidad que necesita.
Un equipo inconexo, sin claridad para construir juego y con dificultades para encontrar respuestas ante un rival que supo aprovechar sus virtudes y terminó llevándose una victoria importantísima de Buenos Aires.
Superioridad de Vasco da Gama en la Bombonera
Hay que decirlo sin rodeos: Vasco da Gama fue superior a Boca. El conjunto brasileño encontró espacios, incomodó al equipo de Arruabarrena y supo aprovechar sus momentos para ponerse en ventaja.
Boca nunca terminó de sentirse cómodo en el campo, le costó conectar sus líneas y, por momentos, pareció un equipo demasiado largo, partido entre la defensa y el ataque. Cuando un equipo no logra asociarse, pierde precisión y termina dependiendo de individualidades que hoy estuvieron lejos de marcar la diferencia.
La ausencia de Paredes y la fortuna esquiva
El fútbol tiene ese componente de fortuna que, en noches como esta, puede cambiarlo todo. Boca tuvo oportunidades para empatarlo, pero la pelota se negó a entrar. Los remates que terminaron estrellándose en los palos, tanto el de Ascacíbar como el de Lautaro Blanco, fueron una muestra de ello.
Se notó demasiado la no presencia de Paredes, el capitán de Boca. Carlos Palacios y Williams Alarcón estuvieron imprecisos y no lograron convertirse en los conductores que el equipo necesitaba. La fórmula de atacar por las bandas y lanzar centros no funcionó; faltaron sorpresa y mejores decisiones en los últimos metros.
La revancha en Río: Obligación de ganar
Vasco supo leer los espacios y administrar el encuentro. Ahora, la serie sigue abierta, pero Boca viajará a Río de Janeiro con una desventaja que deberá remontar.
- No hay margen para repetir errores.
- No se puede regalar espacios.
- La revancha exigirá otra actitud.
Hay que ir a Río a ganar. Hay que ir a jugar con el cuchillo entre los dientes, con el corazón en la mano y con la responsabilidad de representar una camiseta que exige ganar. Boca necesita recuperar su idea y demostrar que está preparado para afrontar un encuentro de esta magnitud.
En Río hay que dejarlo todo. Porque Boca nunca teme luchar.






