Remontada épica en Rosario con un triplete de Valencia para pasar a semis de Copa Argentina
Boca superó 3-2 a Racing sobre el final luego de ir perdiendo 0-2 con una gran producción goleadora del ecuatoriano.

Hay tardes que no se olvidan. Tardes en las que Boca Juniors no solamente gana un partido, sino que vuelve a recordarnos por qué esta camiseta tiene una historia que pesa toneladas. El Xeneize le dio vuelta el marcador a Racing Club en el Gigante de Arroyito, lo hizo cuando el partido parecía cuesta arriba y terminó sellando una clasificación a semifinales A LO BOCA.
Primer tiempo: Dudas y un arco expuesto
El primer tiempo dejó algunas interrogantes. Boca llegaba e intentaba atacar, pero lo hacía de manera irregular. Por momentos, no encontró firmeza ni en la creación ni en la defensa, y la Academia aprovechó esos espacios para incomodar.
Bajo los tres palos, Leandro Brey no transmitió toda la seguridad que se necesita en un partido de esta magnitud y, particularmente en el primer gol, cargó con una parte de la responsabilidad.
La conducción de «El Vasco»: Cambios que definieron la historia
Qué distinto es cuando hay un técnico en el banco que lee el partido y se anima a tomar decisiones. Rodolfo Arruabarrena entendió perfectamente que Boca no podía quedarse esperando. Había que ir a buscar el partido y así lo hizo: no salió a especular con el empate ni a mantenerse con vida; puso toda la carne al asador y fue directamente por la clasificación.
Los cambios modificaron la dinámica del equipo y transmitieron una idea clara: Boca tenía que ganar, y fue a ganar. Eso también es conducir: detectar el problema y mover las piezas sin que la mano tiemble.
El impacto de Carlos Palacios
Me gustó muchísimo el ingreso del chileno Carlos Palacios. Entró con otra energía: luchó, metió el cuerpo, pidió la pelota y, algo que valoro muchísimo, cuando la perdió no se escondió, sino que fue a recuperarla de inmediato. Tuvo la personalidad para pedirla nuevamente y asumir el protagonismo.
Ese tipo de actitud contagia. En una remontada como esta, Boca necesitaba precisamente jugadores que entendieran que cada pelota dividida podía valer una clasificación.
Análisis individual: Jerarquía y notas bajas
Leandro Paredes juega a otra cosa
El capitán de Boca jugó un partido excelso. Hay futbolistas que necesitan dos o tres segundos para pensar y ejecutar; Paredes parece tener el partido resuelto en la cabeza antes de que la pelota llegue a sus pies.
Sus pases a tres dedos, la precisión para romper líneas y esa tranquilidad para encontrar espacios donde otros solo ven piernas rivales, hicieron que por momentos pareciera que le sobraba tiempo. No solamente distribuyó: marcó el ritmo de Boca y fue el hombre que le devolvió la claridad a un equipo que la había perdido.
Las notas bajas: Ascacíbar y Merentiel
Entre las notas bajas estuvo Ascacíbar. Estuvo errático, no terminó de encontrarse con el ritmo del partido y fue correctamente reemplazado cuando Boca necesitaba modificar la dinámica del mediocampo.
Por su parte, lo de Merentiel también fue discreto. Hoy, sinceramente, cuesta encontrar una acción en la que «La Bestia» haya generado verdadero peligro frente al arco de Racing. Aunque también hay que entender que, muchas veces, la pelota simplemente no le llegó en condiciones.
Enner Valencia: El triplete que vale oro
Y ahora hablemos de Enner Valencia. El ecuatoriano merece un capítulo aparte, porque tuvo la tarde que necesitaba.
Después de varios partidos en los que había quedado en deuda, hoy apareció cuando Boca más lo necesitaba. Sin hacer demasiado ruido, sin necesitar convertirse en protagonista desde el primer minuto, hizo lo que tiene que hacer un nueve de área: estar ahí cuando aparece la oportunidad y mandarla a guardar.
El ecuatoriano fue letal para firmar su triplete, darle vuelta a una historia que parecía complicada y poner a Boca Juniors en las semifinales.
Para mí, este partido puede significar mucho más que una clasificación deportiva. Puede ser el punto de partida para una remontada personal de Enner Valencia. Porque calidad tiene, experiencia tiene y jerarquía también. Lo que necesitaba era una tarde como esta, una de esas en las que el delantero recupera la confianza y vuelve a sentirse importante.
Como compatriota ecuatoriano, ojalá sea el comienzo de algo mucho más grande.
Boca va por más
Boca lo dio vuelta en el Gigante de Arroyito. Se plantó, fue a buscarlo, encontró respuestas desde el banco, tuvo en Leandro Paredes a un capitán que jugó en un nivel superior y encontró en Enner Valencia al hombre que terminó de escribir una remontada inolvidable.
Boca va. Y Boca sigue. Porque esta camiseta tiene la chapa de campeón.









