Boca se transformó en Deportivo Empate

El Xeneize igualó 1-1 ante Unión en Santa Fe. Merentiel logró la igualdad en otro pobre partido del equipo de Úbeda.

Boca volvió a dejar puntos en el camino. Esta vez fue 1-1 frente a Unión de Santa Fe en el estadio 15 de Abril, en otro resultado que estira una tendencia preocupante: el equipo suma empates y no logra despegar.

El empate en Santa Fe se suma a los cuatro consecutivos que el Xeneize arrastra en La Bombonera. Un “deportivo empate” que empieza a definir el presente del equipo en las últimas semanas: un conjunto irregular, de momentos, con pequeños lapsos favorables y otros muy desfavorables.

El rival tampoco era sencillo. El equipo dirigido por Leonardo Madelón venía de jugar un gran partido ante Independiente en Avellaneda y de convertir varios goles. Sin embargo, tampoco logró pasarle por arriba a Boca. El desarrollo fue alternado, con pasajes para cada lado.

El problema para Boca es que cada vez que atraviesa un momento adverso suele pagarlo caro. En Santa Fe volvió a suceder. El equipo incluso terminó transformando en figura a Matías Mansilla, arquero del Tatengue.

Cuando se observa la tabla —tanto en la zona como en la anual— la conclusión es clara: lo que suma Boca es demasiado poco. Y el calendario que se viene tampoco ofrece demasiadas facilidades.

Un primer tiempo que terminó cuesta arriba

El comienzo del partido tuvo a Unión intentando presionar y encerrar a Boca, aunque ese dominio inicial apenas duró unos minutos. El encuentro entró rápidamente en una dinámica de momentos repartidos.

En ese contexto, Boca generó algunas aproximaciones, sobre todo por el sector derecho, con buenas intervenciones de Leandro Paredes en la conducción y apariciones de Santiago Ascacíbar en ataque.

Hubo una situación muy clara para Miguel Merentiel: el uruguayo definió incómodo y la pelota fue rodando lentamente hacia el arco hasta que un defensor local alcanzó a despejarla casi sobre la línea.

Sin embargo, el golpe llegó sobre el final del primer tiempo. Julián Palacios acomodó un remate junto al palo del arco defendido por Agustín Marchesín y puso en ventaja a Unión.

El gol dejó sensaciones encontradas. La jugada era difícil de detener, pero quedó la impresión de que el arquero de Boca reaccionó tarde: en lugar de lanzarse, cayó arrodillado. Tal vez no llegaba igual, pero al menos quedaba la sensación del intento.

Y así, otra vez, Boca debía remar desde atrás.

Reacción y mejores minutos de Boca

El equipo reaccionó rápido en el segundo tiempo. Durante unos 20 o 25 minutos mostró su mejor versión de la noche.

El empate llegó gracias a Merentiel y el equipo incluso tuvo chances para dar vuelta el resultado. Adam Bareiro estuvo cerca con un remate que pegó en el palo y luego tuvo dos oportunidades muy claras: una volea y un mano a mano que volvió a salvar Mansilla.

En ese tramo, Boca hizo méritos suficientes para ganar el partido.

También ayudó el ingreso de Ander Herrera, que aportó dinámica en el mediocampo. Ascacíbar, especialmente en el primer tiempo, también había tenido un rendimiento aceptable, con apariciones ofensivas dentro del área rival.

Aun así, el funcionamiento volvió a mostrar una dependencia marcada: cuando Paredes juega bien, el equipo levanta. Cuando su influencia disminuye, Boca pierde claridad y parece quedarse sin recursos futbolísticos.

Un equipo previsible y una izquierda que no pesa

El mejor momento de Paredes en el primer tiempo coincidió con lo mejor del equipo, aunque fue poco. Desde la derecha se generaron algunas jugadas, mientras que el sector izquierdo prácticamente no tuvo participación.

Por nombres, Boca debería lastimar más por ese lado con Tomás Aranda y Lautaro Blanco, pero en Santa Fe casi no lograron incidir en el juego, sobre todo durante los primeros 45 minutos.

Cambios que no modificaron el partido

En el tramo final aparecieron las decisiones desde el banco de suplentes. Y ahí Boca volvió a dejar dudas.

El ingreso de Alan Velasco fue nuevamente flojo. Más allá de que viene de una lesión que lo tuvo cerca de dos meses afuera, el rendimiento fue similar al de otras apariciones: impreciso, errático en los pases y sin peso en ataque. Incluso falló un remate claro al arco.

Velasco todavía no logra justificar los cerca de 10 millones de dólares que costó su pase y cada partido parece bajar un poco más la expectativa que generaba.

El último cambio fue el que más sorprendió: la salida de Merentiel —el delantero más peligroso de Boca en los últimos tiempos— para el ingreso de Malcom Braida cuando el equipo necesitaba ganar.

Un calendario exigente y muchas dudas

El empate deja a Boca en una posición incómoda en la tabla. Hoy se mueve entre el séptimo y el octavo puesto, dependiendo de otros resultados, con el riesgo latente de quedar afuera de los puestos de clasificación.

Y lo que viene no es sencillo.

Primero aparecerá Instituto en La Bombonera. Luego tocará viajar a Córdoba para enfrentar a Talleres de Córdoba. Después llegará el clásico contra Independiente.

En el medio comenzará la participación en la Copa Libertadores, cuyo sorteo de fase de grupos se realizará esta semana.

Y más adelante aparecerá el clásico ante River Plate en el Monumental, seguido por compromisos ante Defensa y Justicia y el pendiente frente a Central Córdoba en Santiago del Estero.

El futuro de Úbeda y una pregunta que sigue abierta

En este contexto vuelve a surgir la pregunta sobre la continuidad de Claudio Úbeda como entrenador.

No hay respuestas claras. La sensación es que el técnico intenta sostenerse partido a partido mientras el equipo no pierda. El problema es que, si bien la derrota no llega, tampoco llegan las victorias.

Boca acumula empates mientras otros suman de a tres. Y cuando eso pasa durante varias fechas seguidas, los rivales inevitablemente empiezan a alejarse.

El equipo mostró pequeños signos de mejora en algunos pasajes del partido en Santa Fe. Pero mejorar, por sí solo, no alcanza para un club con las aspiraciones de Boca.

El próximo domingo, ante Instituto, el margen parece haberse agotado. Boca necesita ganar. No solo para cortar la racha, sino también para evitar que la tabla y el calendario se conviertan en un problema aún mayor.

Por ahora, la única certeza es esta: Boca no gana. Y eso, en este club, siempre duele.

Marcelo Gonzalez

Papá de Ciro . Socio de Boca. Periodista. 25 años siguiendo y comentando los partidos de Boca.  Comentarista y Director Periodístico de Cadena Xeneize.

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