CAVANI AL CUBO

El delantero uruguayo se destapó con un triplete para darle la victoria a Boca por 3-2 ante Belgrano. Remontó el partido con un segundo tiempo a puro vértigo donde las flechas de Cavani fueron precisas en el arco pirata para poder reubicarse en su zona.

Los tres gritos de gol resonaron por toda la Bombonera. Edinson Cavani logró saldar su deuda y con creces. No sólo se llevó su primera pelota en el fútbol argentino sino la ovación desde todos los sectores de la mitad más uno. Su aporte goleador fue indispensable para que Boca supere 3-2 a Belgrano de Córdoba, tras iniciar abajo en el marcador. Un partido muy cambiante tanto en su desarrollo como en su resultado, responsable de aflorar todo sentimiento humano existente. Para vencer a un equipo homenaje a un prócer argentino, el pueblo boquense requirió al prócer uruguayo del área, uno que parecía alejado de las glorias pasadas pero que un buen día pudo apuntar sus flechas en el blanco exacto.

Detrás de los gritos de felicidad de Cavani, hubo un equipo en ataque que se apoyó en la circulación de sus mediocampistas y sus asistencias hacia adelante que, finalmente, encontraron el último pase en los pies del delantero uruguayo. Al mismo tiempo, el resultado estuvo en duda hasta los minutos finales, debido a la otra cara del conjunto de Diego Martínez: sus errores defensivos que lo dejan mal parado ante las arremetidas rivales. Los piratas cordobeses, vestidos en un rojo carmesí en reemplazo de su celeste característico, tuvo menos tiempo la pelota, pero supieron golpear primero. Boca pudo vencer su karma y remontó la desventaja inicial. Al igual que ante River, surgió la estirpe boquense ante la adversidad y, hambriento de resultados positivos, logró los tres puntos y mantener su invicto como local.

Boca buscó la ventaja desde el principio con 15 minutos de furia. Miguel Ángel Merentiel desvió por arriba su primer tiro a los 3 minutos de comenzado el juego y una pifia en el minuto 11, tras dos jugadas colectivas de gran elaboración. Le siguió un defectuoso cabezazo del peruano Luis Advíncula y un disparo que pasó pegado al palo de Jabes Saralegui.

Al mismo tiempo, la fragilidad defensiva, con salida fallidas de sus centrales y un Advíncula muy errático llegó para atormentarlo. Belgrano se apoyó en los espacios cedidos por la zaga central para generar riesgo. González Metilli tuvo dos incursiones que lograron ser detenidas a tiempo. La tercera fue la vencida y, desde el pase de Sebastián Longo, llegó el gol de Passerini, el verdugo de aquel 3-4 de Alberdi. Un error en la salida de Luis Advíncula dejó desprotegida la última línea y el 9 formoseño venció las manos de Chiquito Romero por el minuto 20.

Esa daga se clavó en los hinchas en el estadio que se fastidiaron de sobremanera cuando Merentiel desperdiciaba otra ocasión en la puerta del arco y sufrían la continua maldición de Cavani, cuyo cabezazo fue detenido por Hernán Losada. Hasta Leonardo Rolón vestido con otra camiseta relucía su mejor versión, la que nunca se pudo ver en azul y oro. Boca se fue apagando durante el resto del primer tiempo entre la impotencia y la harta conocida dificultad de poder dar vuelta el partido una vez que lo comienza perdiendo. Todo esto complementado con que el equipo de Guillermo Farré, el mismo del gol que selló el destino de River por 2011, nunca se fue al descanso perdiendo.

 

El hambre de revancha fue el motor futbolístico con el que se apoyaron los dirigidos por Diego Martínez, quien nuevamente arriesgó adelantando las líneas. Al minuto llegó el primer remate de Kevin Zenón. Reapareció Cristian Medina para comandar las jugadas hilvanadas y tratar de ordenar el impulso ciego de atacar ante la falta de espacios. El seleccionado sub-23 fue quien incursionó en el área cuando Sebastián Longo lo retuvo de la camiseta. Nazareno Arasa no dudó en cobrar penal. El 10 de Boca no dudó en tomar la pelota en sus manos y apoyarla en el punto definitorio. Habían pasado cuatro meses desde su último gol, ante Talleres, también por penal máxima. Cavani no dudó y fusiló a Losada para el empate. Se cumplía el presagio previo al partido implorado por los hinchas. Se rompió la maldición de Cavani con ese tanto desde los doce pasos.

Martínez movió las piezas para reforzar el embate colectivo de Boca. El ingreso de Luca Langoni y Lucas Blondel reforzó el costado derecho. Lautaro Blanco mejoró sus incursiones y pases profundos. Jorman Campuzano comenzó a cortar los circuitos del pirata, mientras Medina se acercaba a los metros finales con pelota dominada. Benedetto intentó suplir a un Merentiel en versión desmejorada.

Así, con el mojo recuperado, Edinson se animó hasta con una pirueta, mientras todo el equipo su ponía a su disposición. El segundo gol llegó tras una asistencia de Blanco dejó al oriundo de Paysandú frente al arco, donde la picó ante la salida de Losada. Grito contenido cuando el asistente Adrián Delbarba levantó la bandera dando paso a la incertidumbre del VAR, que finalmente convalidó la posición de Cavani para abrazarse con todos y depositar su segunda flecha. Seguramente estas eran las definiciones que se imaginaban en la Bombonera cuando fue presentado con bombos y platillos. También estuvo presente la generosidad en un gran contragolpe y una pared entre Cavani y Zenón, que el granjero entrerriano culminó en las manos del arquero Losada.

El xeneize apretó un poquito más el acelerador, presionado bien arriba. Así aparició el truco del sombrero para el tercer tanto, para Boca y para Cavani. Bola aérea recuperada que Langoni tocó al medio para el pase a la red del uruguayo. El 3-1 dio lugar para la merecida ovación. Incluso hubo tiempo para que reaparezca en el campo de juego Vicente Taborda. Belgrano proporcionó un susto más, como el fantasma de la década pasada que supo ser. Un centro cerrado no encontró a Sergio Romero bien posicionado y el chileno Matías Marín colocó el 2-3.

Boca tuvo una oportunidad más en los pies de Benedetto, pero nunca se decidió en rematar o dar el pase atrás y su globito quedó en las manos del portero. Sonó el silbato final con el equipo con la mente en el próximo desafío en Santa Fe ante Unión el miércoles. Los hinchas fueron más allá y pidieron por la victoria ante Racing dentro de una semana, sin dudas uno de sus máximos rivales para llegar a los ansiados cuatro puestos clasificatorios de la zona.

El mundo xeneize deseaba volver a admirar esa pose característica del Matador arrojando sus flechas goleadoras. Un desahogo de placer luego de varios partidos dominados por el desánimo. Los hinchas lo respaldaron porque «sus goles ya iban a venir». El palco dirigencial confió en su calidad demostrada durante una década en Europa cuando se puso la azul y oro tras varios intentos en el pasado. Sus compañeros declararon una y otra vez su ejemplo de sacrificio y entrenamiento durante la semana se vería recompensada con el movimiento de las redes durante los partidos. A todos ellos, Edinson Cavani logró saldar su deuda y con creces. No sólo se llevó su primera pelota en el fútbol argentino sino la ovación desde todos los sectores. Te estaban buscado, Matador Cavani³.

 

PODIO

3° Jabes Saralegui (7): Ubicado muy bien en ambas bandas. Tuvo su oportunidad en el PT donde su remate terminó pegado al palo. Un taco para el despliegue de Blanco y el pase gol hacia atrás que no pudo aprovechar Merentiel. Parte fundamenteal en el renovado mediocampo de Boca.

2° Cristian Medina (8): Nuevamente hizo presencia en el momento más complicado de Boca. Importante en generar la jugada que derivó en el penal para el empate xeneize y la remontada. Esta vez más adelantada que ante River, mantuvo su esencia. Su sola presencia mejora el funcionamiento del equipo.

1° Edinson Cavani (9): Y un día apareció el goleador que tanto se esperaba en Boca. El uruguayo arrancó con un cabezazo en el primer tiempo que le sacó el arquero Losada. El penal cortó la sequía tras cuatro meses y se vino un torrente de tres goles que calmaron la sed de victorias de los hinchas. Que sea el comienzo de una bella historia para Edinson.

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