Análisis al estilo de Seba Rosa: Boca fue un cúmulo de desconceptos y confusión ante el Tomba

El empate no marca cómo superó a Boca un Godoy Cruz que dio ventajas en defensa, atacó mucho y no aprovechó sus oportunidades. Lo analizamos al estilo @cortayalpie11
Battaglia cambió el sistema a un 442 que se partía fácil a un 424, con Ramírez cerrado y la intención de la proyección de Fabra. Desde Godoy Cruz fue un 4141 que defendía en 442 y atacaba soltando a Breitenbruch y a los mediapuntas con muchas ventajas.
En salida, Pol se metía con los centrales, los laterales a la altura del 5 (Medina) y Ramírez cerrado cerca de los tres delanteros volcados a la derecha con dos 9 y un extremo derecho, dejando un vacío en la izquierda. Además, equipo largo y sin conexiones.
Ese espacio en la izquierda lo ocuparon de manera alternada Pipa, Vázquez y Fabra. Pero cuando se generaban esos espacios que liberaban un vacío los volantes de Boca no rompían al espacio detrás de la defensa, no acompañaban. El ataque también era partido.
Lo que terminaba en un ataque con Villa y Fabra en los costados, Vázquez de punta y Benedetto atrás del 9, sin conexiones, y sin profundidad, lo que significó pocos centros y habilitaciones para los delanteros centros.
Lo más rescatable en ese contexto fueron los retrocesos de Benedetto para desarmar la defensa rival y generar espacios. El poco juego asociado se vio en esas acciones.
Aunque en una jugada sin elaboración Vázquez consiguió un penal (muy chiquito) y Pipa puso el 1-0, el desarrollo del partido nunca fue favorable, aún con las ventajas defensivas que daba Godoy Cruz, porque Boca nunca tuvo control del juego.
Se sumaron dos problemas graves que vamos a analizar.
1-Un desorden total con su punto neurálgico en un mediocampo partido en todos sus ejes
2-Una cantidad brutal de errores individuales en los seguimientos de las marcas
El mediocampo era ancho y largo. Los volantes por fuera no retrocedían con marcas, el doble cinco perdió el orden, no se achicaban líneas entre defensa y delanteros. El espacio en el centro para Godoy Cruz fue una estancia, y siempre con ventajas.
Además del desorden, Boca saltó mal sobre los volantes, regalando los espacios más vulnerables a espalda de la defensa. Aún en situaciones en las que no estaba en desventaja numérica, hubo errores muy claros en la pérdida de marcas.
Boca, con el 1-0 a favor, empezó a sufrir aún más el partido. Y en el empate confluyeron todos los errores juntos: una pésima posición inicial para regalar ventajas, una pésima gestión del área con todos mirando la pelota y nadie las marcas.
En la jugada completa podemos ver lo mal parado que parte Boca, cómo lo superan por el centro y por la banda opuesta por la que sale la pelota, y cómo se pierden las marcas por mirar el centro y no acompañar a posibles receptores
Esos errores de tomar posicionamientos de tomar marcas fueron totales en la transición defensiva. Desde un rechazo de la defensa de GC, o de un corner a favor Boca quedaba mal parado corriendo de atrás a los mediapuntas al espacio.
Los cambios no transformaron la estructura, en todo caso la enfatizaron. Villa estaba encerrado por derecha, como suele pasarle, y pasó a la izquierda, con Zeballos en derecha, dejando más marcado el 424 sin retorno por los costados ni juego por el centro.
Con y sin pelota, los problemas continuaron. Sólo una transición efectiva podía econtrar a los 4 puntas corriendo y desnivelando. Si bien hubo alguna ocación de gol a favor, en la vuelta fueron muchas más, y Godoy Cruz pudo haber metido varios goles.
Sobre el final ambos equipos incluyeron cambios, sin transformar los sistemas ni la estructura del partido. Varela, Pulpo, Orsini, ingresaron en los mismos roles que Pol, Medina, Vázquez, con el equipo partido y desarmado. GC continuó buscando el gol que no pudo conseguir.
Battaglia cambió el sistema. Apostó por el talento de los jugadores en que confía como forma de desequilibrio, antes que por la organización colectiva y el juego asociado. Transiciones rápidas y desborde fueron la idea que no se pudo plasmar en cancha.
Con un equipo partido, desarticulado, cargado de dudas y errores colectivos e individuales, la construcción de asociaciones y la recuperación de la pelota fueron un problema imposible de resolver.



