La pelota no se infecta

Mi país llego a un récord de contagios en pandemia, cuesta derivar a un enfermo de cualquier patología a un centro asistencial porque cualquier sistema de salud, tiene un límite, no se estira como una goma de mascar o se adapta a las exigencias actuales.
Formar un intensivista lleva años, y quien quiere estudiar una especialidad mal paga para hacer toda la vida guardias.
Mientras vivimos horas de angustia, donde el teléfono recibe mensajes que informan PCR +
Y ese positivo hoy se convierte en un gran negativo lleno de incertidumbre de lo que pasara
Ya que la mayoría, actualmente son personas adultas jóvenes a diferencia del año pasado donde manejábamos pacientes añosos, ávidos de sufrir achaques, ahora es distinto son pacientes que ni recuerdan sus procesos respiratorios de la infancia, en general nunca tiene fiebre y menos cefalea (dolor de cabeza) y la tensión sube al llegar al día 7-8 cuando pueden aparecer las complicaciones. La vacuna es la luz en el camino hoy todos la quieren tener, ayer la discutían sin ninguna evidencia del porqué, como tampoco teníamos de las vacunas en sí.
Pero esto no lo vivimos nunca, y el equipo de salud no solo puso el cuerpo ante la pandemia puso el brazo ante las vacunas.
Mientras se debate cerrar todo, escuelas si escuelas no, mantener la producción sin circulación, errores van errores vienen, vacunas sobran por el norte y escasean por el sur.
Las nuevas cepas pegan fuertemente sin mirar a quien, el virus no tiene ideología, no sabe lo que vos pensás o sentís, que camiseta defender o cuál es tu pasión solo busca apoderarse de ti y sobrevivir a toda costa
Por otro lado está la pelota intacta, maltratada muchas veces y acariciada por los elegidos, ella no se infecta, rueda sobre el verde pasto, rosando redes casi a diario.
Viaja cruza fronteras cerradas, esquiva picos de pandemia, récord de decesos, y ella sigue impulsada por intereses que priorizan otros valores Esos valores por lo que los humanos desde siglos han creado guerras y conflictos.
Es hora ya de que la pelota se tome un descanso, protegiendo a aquellos que la protegen como un medio de vida, porque sin ellos nunca más a rodar.
Que respete fronteras cerradas, que se adapte a los protocolos actuales, que entienda que ya no vamos a poder darle el oxígeno que necesita para gritar un gol.

Ruben Mingroni

La medicina y Boca Juniors son mis dos pasiones. Papa x 2. Columnista de medicina en Cadena Xeneize.

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