Porque siempre hablan de vos…

Una vez más, el tiempo sin fútbol se alimentó de lo (poco) que le ofreció Boca. Porque ya no alcanza ni con silencio para que miren para otro lado.

Parece un sutil análisis periodístico. Parece una verdadera preocupación «periodística». Parece…

En los últimos días, para no decir tiempos, asistimos a análisis, juzgamientos, críticas y malas decisiones. Que Boca es esto, que Boca es lo otro; que Riquelme no sé qué, ni cuándo. Y que Bermúdez es un monstruo grande que pisa fuerte; mientras Cascini es el López Rega de estos tiempos, en fin…
No han dado a conocer otra cosa que críticas. Hasta si el 10 sonreía o no cuando Boca salió campeón. Buscando hasta el mínimo detalle las cosas que en otros clubes se obvian como los dóping en la Libertadores o la supuesta no sanción a River por no presentarse a jugar. No vamos a descubrir nada nuevo, parece que el fútbol argentino gira alrededor del xeneize.

Y no lo decimos nosotros, los hinchas de Boca, lo dicen los demás, los «contra».
Y los «contra» son los que hablan todo el día; los que llenan programas y páginas. Han emprendido una batalla similar a los anticuarentena. Acusaron a Boca de aprovecharse de Independiente, por ejemplo, pero el tiempo puso las cosas en su lugar. Es más, deberían haber estado contentos que un club estuvo dispuesto a negociar por un jugador al precio que el vendedor quería. Pero no. Boca se abusó de la situación de Independiente, por eso Romero va a tener un mejor contrato… En el Rojo.

Ahora, el nuevo caballito de batalla es la llegada de Cardona. Y otra vez lo mismo. ¿Para qué? ¿Quién sale? Russo no lo quiere; el que lo quiere es Riquelme: por lo tanto, Riquelme le maneja el plantel a Russo. Pero no, como esa idea no cuajó demasiado, entonces empezaron diciendo que el que sale es Tevez para que entre Cardona. O no, si no que es una locura lo que hizo Boca renovando con Soldano. O la ofensa que sufrió Buffarini porque el club quiso traer otro lateral por la derecha. Claro, no sabían que la idea con Isla era usarlo como volante; pero está bien. No tenían por qué manejar esa información. Pero, si esto no fuera cierto, ¿cuál es el problema?

El mundo Boca entró ya en los otros mundos. Es el coronavirus del fútbol argentino. Del cual todos hablan. Los que saben y los que no saben. Los que aún hoy siguen defendiendo posiciones que le hicieron mucho mal al club; o aquellos que «matan» a Riquelme porque perdieron algunos intereses que tenían en la institución.
Dicen que el mono baila por la plata, no por la banana…
Así, en este otra vez supuesto mercado de pases pobre para el xeneize, se anida nuevamente la ilusión. No desconozcamos, no obviemos lo que se dijo hace siete meses: «¿Cómo van a traer a Pol Fernández? ¿Cómo va a jugar Campuzano? Y así podemos seguir
con las preguntas sin respuestas. Porque si en algo se especializa la contra es en hacer preguntas sin respuestas. Porque en realidad no preguntan, sentencian.
Así, asistimos a verdaderos editoriales que uno tiene que interpretar que son parte del show, porque si realmente piensan lo que dicen, estamos gravemente jodidos. Que el periodismo argentino piense y diga así (por lo menos en el fútbol), es el último grado de putrefacción.

Cuando todos ladran es porque algo les molesta. Cuando un perro ladra, es porque ve algo que lo amenaza. También lo hace para intimidar, aunque del otro lado no hay respuestas que sobrealimente a esos ladridos. Y esto les duele aún más.

Marcelo Rodriguez

Periodista de Crónica. Las opiniones son personales. Autor de Con alma y corazón, el fenómeno Boca Bianchi.

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