Bocha Ponce: “Riquelme es el último gran 10, dejó la vara muy alta”

El exjugador xeneize habló en Conectados por Boca.

Jugó apenas nueve meses en Boca pero dejó su sello. Durante su breve paso se dio el lujo de ganar la Supercopa y la Recopa Sudamericana, en épocas de muchas ilusiones pero pocas alegrías. José Daniel Ponce, el Bocha, disputó 33 partidos y convirtió 5 goles con la camiseta azul y oro.

Jugué casi un año y me fue bastante bien. Estoy muy contento de haber jugado en el club más grande de Argentina”, dispara Ponce desde Chile, donde vive hace 25 años, en una entrevista con Cadena Xeneize.

“Era un grupo muy bueno y cuando pasa eso, las cosas fluyen. Fue muy bueno lo que hicimos, no pudimos lograr el torneo local pero ganamos la Supercopa y la Recopa. Ganar esa Supercopa fue una alegría enorme. Antes de la primera final ante Independiente tuve una charla con el Cai Aimar y le dije que iba a morir con la mía porque venía jugando con altibajos. En la primera pelota desparramé a 3 jugadores y me volvió la confianza. Venía de un gran año en Junior de Barranquilla, estaba maduro, con una gran base en Estudiantes. El cuerpo técnico y mis compañeros en Boca me ayudaron mucho. Y me la jugué”, agrega.

¿Y por qué te fuiste tan rápido pese a ganar dos títulos?

“Es que estaba a préstamo en Boca y me vinieron a buscar de Francia. Era un contrato de tres años, muy importante. Era un salto en lo económico”.

Jugaste en una época plagada de 10 talentosos…

“Uf, estaban Bochini, Patricio Hernández, Morresi, Rubén Paz, Tapia, había excelentes jugadores. Era difícil sobresalir. Me siento feliz de haber competido con esa clase de jugadores”.

Y después que te retiraste jugó un tal Juan Román Riquelme…

“Riquelme era brillante, un jugadorazo. Lo vi en Chile, compartí ese juvenil de Pekerman. Era un deleite verlo. Es el último gran número 10, el que manejaba los tiempos: pausa, pelotazos, toque corto, cobertura del balón. Dejó la vara muy alta. Lo disfruté mucho”

¿Por qué ahora no salen más esos especialistas?

“Ahora el ritmo es vertiginoso entonces se buscan jugadores más punzantes, de otro estilo. Por eso no hay más esos 10 armadores. Se busca un juego de ataque más directo”.

El Bocha habla con tranquilidad, mete pausa, como cuando con esa zurda exquisita ponía la pelota debajo de la suela y pensaba en cómo habilitar a un compañero. Empezó la charla un poco atado pero cuando tomó confianza se soltó definitivamente y contó detalles de su vida más allá de la pelota.

“Tuve la desgracia de perder a mi señora cuando mi hijo tenía 20 días de vida. Opté enseguida por jugar, me aferré a quedarme con esa imagen: luchar por mi hijo y salir adelante. Creo mucho en Dios. Y siempre me ayudó. Vengo de una familia que tenía muchas carencias. Pero pude cumplir mis sueños. El primero fue poder comprarle la casa a mis viejos. Porque no soñaba con jugar un Mundial, solo con poder ayudar a toda la familia. Y recuerdo que para un Día de la Madre pude comprarles una casa, que es la misma en la que todavía viven mi mamá con algunos de mis hermanos”, relata.

¿Y cómo fue el retiro? ¿Estabas preparado?

“Cuando uno deja la profesión si no se prepara con un estudio, es muy duro. Soy técnico, trabajé en escuelas formativas y le digo a los chicos que tienen que estudiar. Hoy, si tuviese un título, estaría mucho mejor, porque al tenerlo te pagan más en todos los trabajos”.

¿Te quedó la espina de no haber jugado el Mundial 86?

“Jugué en todo el proceso de Bilardo, desde el 83 y todas las Eliminatorias. Pero le hice un juicio a la AFA por un dinero importante. Y ahí entré mal con Don Julio (Grondona) por mi temperamento. Yo creo que merecía estar en el grupo que fue al Mundial de México. Pero colaboré en el armado de ese equipo campeón. De Bilardo tengo el mejor de los recuerdos. Era simple, práctico, jamás nos dijo de pegar una patada. Siempre trató de meter jugadores de buen pie. Nos enseño de que había que estar preparado para jugar en cualquier sector de la cancha”, indica el Bocha.

Tu pegada era distintiva, un sello…

“Practicaba mucho, si bien uno trae lo suyo, eso es innegable, la práctica te mejora. Me la pasaba practicando tiros libres. Y la pelota parada me sirvió para abrir muchos partidos. Sin dudas, me convertí en un especialista”

Hagamos un ping pong bien bostero

Un compañero en Boca

“Giunta tenía unos huevos bárbaros, Blas trababa con el corazón, con el alma. Era una cosa de locos. Fue una satisfacción haber compartido una cancha con esa clase de jugador, con una entrega total”

Tevez

“Carlitos siempre me encantó, con la jerarquía, los huevos que pone. Siempre aparece en las complicadas. Me pone contento el nivel que tuvo en el final. Ojalá que siga jugando”

Russo

“Miguel respira fútbol. Le dio la tranquilidad, la confianza para que el plantel ganase este título.  Es uno de los grandes técnicos que tiene la Argentina”

La Bombonera

“Uno de los sueños que pude cumplir fue el día que llegué a jugar en La Bombonera. Eso no tiene precio”

Boca

“Boca es un club tremendamente grande, haber vestido esa camiseta me deja un orgullo enorme. Una experiencia extraordinaria. Boca fue un paso importante en mi carrera, estaba maduro, feliz. Me dio la posibilidad de trascender. Cuando dicen el Bocha jugó en Boca, no es cualquier cosa. Con una cancha que tiembla, el aliento constante, con esa hinchada que en todos lados nos hacían sentir locales. Una sensación muy bonita”.

 

 

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