Stafuza: “Antes se jugaba mucho por la camiseta”

En el programa Conectados X Boca el ex polifuncional xeneize repasó toda su carrera.

“Hice una carrera que nunca soñé, realmente. Me fui a los 12 años de mi casa desde Reconquista, Santa Fe. Empecé en novena división en Boca hasta que pude debutar en Primera. Se me cumplió el sueño del pibe”. Las palabras de Ivar Gerardo Stafuza salen desde el corazón. El mismo que puso en cada uno de los 300 partidos en los que vistió la gloriosa camiseta azul y oro.

En el programa ConectadosXBoca que se emite en Cadena Xeneize,  el ex lateral de Boca repasó durante más de dos horas toda su carrera, en una entrevista despojada en la que respondió a todos los temas.

“Boca es la gran parte de mi vida. Estoy totalmente agradecido a esos colores, a la gente que me apoyó. No sé si me siento muy reconocido, pero no me incomoda. Estuve 18 años en el club, algo hice bien para estar tanto tiempo”, reconoce Ivar, quien debutó en el Xeneize un 5 de enero de 1983 ante Quilmes en La Bombonera.

¿Y cómo fue ese debut? “Me puse a llorar, hasta que no comenzó el partido estaba en una nube, no me podía concentrar. No lo podía creer. Todo el sacrificio que había hecho para estar ahí”.

Contanos cómo llegaste a probarte a Boca “Mi papá me llevó a una prueba a la Candela,  junto a otros dos amigos del pueblo. En ese momento probaban hasta 600 pibes por día. Mi viejo insistió tanto para que nos hagan una prueba. La tomaban Gandulla, Grillo y Damiano. Primero me probé de 10, a la otra prueba jugué de 8. Después de un par de meses volvimos a otra prueba, más exigente. La pasamos y nos llamaron para que vayamos a fichar a Brandsen 805. No lo podía creer. Me vine a vivir a Buenos Aires, pero como en la pensión de La Candela no había lugar, una tía nos recibió en su casa”.

Se destacó por jugar en muchas posiciones, en las 3 líneas (salvo de arquero, lógicamente). Pero el hincha lo recuerda más como lateral derecho.  “Era un obrero del fútbol. Tenía claro que había que sacrificarse. A mi siempre me gustó jugar de volante, tanto de 5 como de 8. Pero jugué en muchos puestos porque siempre quise demostrarle al técnico que quería jugar.  Me pasaba horas tratando de perfeccionarme. Eramos así. Era otro fútbol”, explica Stafuza, quien ganó 3 títulos (Supercopa 1989, Recopa 1990 y Master 1992).

 

“Jugué 8 años en la Primera del mejor club de la Argentina.  Antes se jugaba mucho por la camiseta. No importaba si ganabas en lo económico, teníamos otra mentalidad. Yo siempre jugué por la camiseta, bien o mal”, dispara el exjugador xeneize.

En todos esos años pasaste por buenos y malos momentos. ¿Cuál fue el peor?

“El año 84 fue muy duro . Estuvimos ocho meses sin cobrar, dificilísimo. Una situación muy incómoda. El club estaba devastado. Queríamos al club y nos quedamos a pelearla. Otros se fueron y tomaron la decisión pensando en su bolsillo”.

Hablás del caso de Gareca y Ruggeri…

“Sí, lo de Gareca y Ruggeri lo recordamos mal. Fue un negocio para ellos. Guillermo Cóppola lo tenía todo preparado. Yo no lo hubiese hecho. Nosotros decidimos no quedar libres y seguir en Boca, pese a que podíamos haber reclamado la libertad de acción”.

Ahora hablanos de los buenos momentos…

“Ganar la Supercopa fue un gran logro. Habíamos estudiado mucho a ese Independiente de Solari. Tenía que contener a Alfaro Moreno, que era muy rápido pero muy zurdo. Blas Giunta venía y pegaba un par de patadas para ayudar. Después ganamos la Recopa en Miami. Fue un desahogo ese título después de tantos años”.

¿Qué jugador de Boca te gustó en la posición de lateral derecho?

“Me gustó mucho el Negro Ibarra, que tenía más juego que yo. También el temperamento de Pernía, que fue un espejo mientras estaba en inferiores. El fútbol ha cambiado mucho, ahora los laterales atacan más, son más agresivos en el juego”.

¿Y con los que jugaste?

“De mis compañeros me encantaba Comas, muy de potrero. No le tiraba un centro ni de casualidad a Rinaldi (risas). Tenía el arco en la cabeza. Latorre y Batistuta fueron enormes. Simón, un enorme tiempista. También Villita (José Luis Villarreal), un crack. Jugué al lado de grandes jugadores”.

Las batallas en la Copa Libertadores

“Yo nunca pensé que iba a vivir algo como lo que pasó en Chile con Colo Colo. Fue todo preparado. Quedé solo con el Mono rodeado de carabineros, ahí lo mordió el perro. También recuerdo un partido de visitante en la cancha de Olimpia. Pasamos por un pasillo entre los hinchas paraguayos. Eran momentos complicados. Pero teníamos muy buenos boxeadores en el plantel (risas)”

¿Cómo viste la final ante River en 2018?

“Me dio impotencia, fue todo muy injusto. Boca no lo supo manejar. Fue muy inocente en todo. No sé qué pensar. Boca tenía para ganar. Nosotros no hubiésemos aceptado ir a jugar a España. Y lo de Angelici fue toda actuación, no defendió al club como debía. No lo vi de Boca”

¿Viajás a ver a Boca?

“Soy muy fana. Quiero ir a ver los partidos para llevar a mi hijo Valentino, que también es fanático. Pero somos aves de paso y no te recuerda nadie. Se hace complicado acceder a La Bombonera, y yo no quiero mendigar una entrada. Muchas veces fui a la cancha porque le pedí a uno de mis mejores amigos que es Quique Hrabina.

Un ping pong rápido para terminar…

Alfredo Di Stéfano: “Un loco lindo, un sabelotodo. Con un corazón enorme. Lo aprecié mucho. Tengo mis mejores recuerdos y miles de anécdotas”.

Mario Zanabria: “Una exceletnte persona, meticuloso. Tengo los mejores recuerdos. Dejó algo grande en Boca”.

César Luis Menotti:  “Era un adelantado en el fútbol. Se informó antes que todos. Hice banco con él. Apoyaba mucho al jugador, lo protegía, lo cuidaba. Te hacía sentir importante. Cómo no le ibas a responder. Las charlas técnicas duraban 25 minutos. Tenía capacidad de convencerte que vos podías hacer todo. El era un convencido que debias tirar la ley del off side. Esos caprichos te llevan a perder campeonatos”.

Toto Lorenzo: “Volvió tarde pero nos dejó muchas enseñanzas. Te adelantaba las jugadas que después pasaban. Y apelaba al recuerdo de lo que había ganado en Boca”.

Cai Aimar: Era muy inteligente. Un gran armador de grupos. Cuando llegó me dijo que no me iba a tener en cuenta. En un partido se lesionó Abramovich, volví a ser titular y no me sacó más. Me mataba en los entrenamientos. Ganamos la Supercopa y la Recopa con el Cai”.

Maestro Tabárez: Con el Maestro estuve poco, per tengo muy buenos recuerdos. Un gran tipo, muy serio.

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