Carranza: “Nunca hay que irse de Boca porque cuesta volver”

Llegó y salió campeón. Era el niño mimado de Racing y pasó a Boca con apenas 19 años. Se hizo lugar en un plantel plagado de estrellas y logró conquistar el festejado Apertura 92. Luis Alberto Carranza, el Beto, Trapito, el que nació en Quilmes en 1972, cumplió su sueño de vestir la azul y oro.  “Venía de Racing que es un grande, pero Boca es otra cosa. Es un cambio muy grande, me tuve que adaptar de a poco. Boca es diferente, la gente, la trascendencia cuando gana y cuando pierde es mucho mayor que en otro club”, confiesa el exdelantero en diálogo con ConectadosXBoca, que se emite por Cadena Xeneize.

En Boca jugó 131 partidos, convirtió 16 goles y conquistó dos títulos (Apertura 1992 y Copa de Oro 1993). Fue importante en el Apertura 1992.  Con César Luis Menotti, en 1994, pasó su mejor momento.

Te fuiste de  Boca en el 95.  ¿Te arrepentís de haber tomado esa decisión?

Mirá nunca hay que irse de Boca porque después cuesta volver. Me arrepiento haber ido a préstamo a Independiente. Por eso no entiendo a los que se van de Boca a otro club de acá  o a uno chico de Europa. Si no es un grande de Europa no hay que irse de Boca

¿Y qué recuerdos tenés de La Bombonera?

Uf, La Bombonera es ideal, la gente se hace sentir con el aliento. Es un ambiente único. Fijate que muchos jugadores con trayectoria internacional quieren conocerla.

¿Cómo recordás tu llegada a Boca?

La gente de Racing se enojó mucho cuando pasé a Boca y era lógico. Recuerdo que llegué empezado el Apertura 92; había jugadores con mucha experiencia, era impresionante el plantel que tenía Boca.  Tenía tanta vergüenza, que en el primer entrenamiento  llegué una hora antes. Enseguida, Giunta me recibió muy bien y me adoptó. Ese equipo de Tabárez pudo superar las derrotas ante Independiente y Español y consagrarse campeón. Fue muy festejado.

¿Con qué jugadores te entendiste mejor?

Manteca Martínez fue el mejor compañero que tuve dentro del área, un definidor letal. Siempre tenía tiempo. El Beto Márcico era una cosa impresionante, la rompía toda, lesionado y todo. el Pollita Da Silva también sabía todo.

¿Y Tchami?

El camerunés es de las personas más inteligentes que conocí en mi vida. En 10 días aprendió a hablar en castellano (risas). Alphonse hablaba cinco idiomas. Muy simpático y muy buen jugador. Tenía una gran movilidad.

¿Qué recuerdos tenés del paraguayo Cabañas?

Era un guerrero, se preparaba de una manera especial cuando jugaba ante River. Motivaba a todos los compañeros. Era impresionante, sabía que lo estaban esperando para pegarle.

¿Y el tema de las divisiones en el plantel?

Si bien había dos grupos bien marcados afuera de la cancha, adentro todos tirábamos para el mismo lado.

¿A quién ves similar a tu juego?

A Ricardo Centurión lo veo similar a mi juego. También a Villa por la velocidad, aunque yo era más volante. El colombiano es imparable porque tiene habilidad en velocidad. También un poco a Pavón, aunque él es más veloz y yo era más técnico.

En esa época tuvieron una impresionante rachas invictos ante River…

Con River no perdimos ni en los clásicos de verano, agarramos una racha muy linda. Se disfrutó.

¿Cómo viste los clásicos de los últimos años?

En los partidos fundamentales hubo cosas raras:  en el partido del “gas pimienta” y en el de Madrid que no se debió haber jugado. No sé por qué se fue a Madrid. Ese partido debieron dárselo por perdido a River por lo que pasó en el Monumental, como le pasó a Boca en 2015. La culpa es de Conmebol que no midió con la misma vara.

¿Qué te faltó para jugar más tiempo en el club y consolidarte?

Me fui a los 23 años a préstamo a Independiente. A mí nunca me gustó el entrenamiento. No puse el mayor esfuerzo, no di el ciento por ciento en mi carrera. Lo hice de una manera inconsciente El jugador de antes no era adicto al entrenamiento como es el de ahora, que se cuida mucho.

¿Cómo analizás el último título conseguido por Boca?

Me sorprendió, pero Boca fue un justo campeón, todo el mérito es de Boca. Parecía que River no iba a perder puntos porque venía firme. Pero Boca ganó todo y se llevó el torneo.

¿No te gusta ser técnico?

No, por mi personalidad. Manejar grupos, planificar partidos, no me atrae.

Hacemos un corto ping pong

Menotti

César es simple, no le miente al jugador. Es un técnico ofensivo. A mí me ayudó muchísimo desde lo mental. Soy un admirador de él.  Menotti me dio confianza, me dijo que le demuestre porqué Boca me había comprado. Venía mal porque con Habegger había discutido. En la Supercopa jugué en mi mejor nivel.

Tabárez

Es un señor, el respeto al jugador, lo claro que es. Me pidió para Boca. Ahora lo demuestra en la Selección de Uruguay, es lo que se ve.

 

 

 

 

 

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