SINSABORES DE UNA NOCHE MÁGICA

Sensaciones encontradas. Es que la ilusión es lo último que se pierde y es la verdad, pero también sabemos (porque lo sabemos), que es muy difícil alcanzar a River. Es la realidad y no podemos ni obviarla ni cambiarla. Pero ese sinsabor tiene su parte positiva: Boca.
El equipo muestra partido tras partido que va dando pasitos hacia adelante. Que habrá que ponerse las anteojeras como a los caballos, para no distraernos con la mirada periférica y mirar sólo para adelante.
En mi comentario en el diario Crónica, lo encabecé con un “la clase obrera al poder”, por la simple razón que hoy, en Boca, se trabaja. Y estos éxitos mínimos, parciales, se dan gracias al obrero Campuzano, al obrero Pol Fernández, a Soldano, a una zaga central que se mostró muy sólida, a un Buffarini que si bien no le sobran luces, sí huevos. Y quieran o no, en Boca eso se cotiza.
Porque Buffa fue elegido por Godoy Cruz para presionarlo, buscarlo, que se equivoque, y no lo hizo, cumplió como nunca.
Pero claro, uds dirán que menos trabajo sucio, y más brillantés en el juego. Es que justamente se puede ver brillar si alguien antes le pasa el trapo al partido. Y con todo esto a la mano, pudimos ver un equipo convencido, paciente, que sus jugadores se desdoblan y cada uno hace lo que puede, ni más ni menos. Russo no inventa y eso está muy bien.
En cancha se pudo apreciar movimientos y jugadas coordinados, ensayados. Un Campuzano que sabe ir para adelante sin lateralizar impunemente; con Pol siendo la rueda de auxilio de todo mediocampista, con Soldano bajando para convertirse en un doble cinco adelantado, pero que a su vez, también llegaba al área.
Y esos espacios que iban a faltar, se abrieron gracias al juego y a la manera de hamacar la pelota. Así se fue construyendo la victoria que por cinco minutos se vio algo amenazada.
Claro que Godoy Cruz es un pobre equipo, no vamos a desconocer esto; pero en los últimos tiempos, esos equipos nos complicaron bastante. No tanto por ellos, sí por el propio Boca.
El equipo no es ninguna máquina infalible; es un equipo realista, que sabe lo que quiere y busca a su manera. Da para ilusionarse, no sé si por el campeonato, sí porque este Boca está tranquilo (fundamental), y en crecimiento. Russo no deberá equivocar la mirada, el camino a seguir es este que se emprendió hace un tiempito, cuando desde este mismo lugar, pediamos seguir con los mismos once, no cambiar.
Fin de partido con una cancha repleta y exultante, con hinchas felices. Pero no tanto porque eramos punteros por algunos minutos, si no porque se fue conforme con lo que dio el equipo, el cual no les hizo falsas promesas. 

Marcelo Rodriguez

Periodista de Crónica. Las opiniones son personales. Autor de Con alma y corazón, el fenómeno Boca Bianchi.

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